jueves, junio 30, 2005

Peligro al volante

Bueno, esto más que nada es un notición para esos colegas cabrones que ni me llaman, ni me mandan e-mails ni se preocupan por mí... Me he examinado del carné de conducir y he aprobado (a la primera, como todos los pardillos).

Como dijo Julito César: Vine, Vi y Conducí.

Tened cuidado al cruzar la calle. Mucho cuidadito...

lunes, junio 27, 2005

Raperos blancos

Estoy escuchando un disco de unos raperos de estos blanquitos que están tan de moda, que no sé cómo habrá llegado a mis manos... para descojonarse.

Os voy a poner un unos versos de la canción que está sonando:
Yo admiro a Mao Tse Tung
y tú a Kurt Cobain
Yo me identifico con Einstein
y tú con Calvin Klein
Ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja (...) ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja (...) ja ja ja ja ja ja ja ja ja!!! ya, ya está... no, espera... ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja!!!!!

A ver, que nos partamos todos la polla un rato juntos... se supone que al interlocutor ficticio del rapero le gustan Kurt Cobain y Calvin Klein, que como todos sabemos es el estilista más grunge del mundo. Y el personajillo que habla (porque ya cantar ni lo intenta) admira a Mao Tse Tung, que fue un dictador comunista y sin embargo se identifica con Einstein, que era una persona con fuertes principios democráticos y que odiaba las dictaduras.

A veces uno piensa "joder, vaya mamapollez que cantan con tal de buscar la rima", pero coño, es que aquí ni siquiera hay eso. Hacer pareados en asonante debe suponer un esfuerzo intelectual demasiado colosal como para mantenerlo un rato y luego decir cosas coherentes.

Vamos a por otros "versos"... bueno, mejor no, que me deprimo. Ahora escucharé a Trust Company y lo fliparé un rato pero bien, que estos tíos sí que molan.

jueves, junio 23, 2005

LAN Party Unplugged

Me duele un montón la cabeza... será por lo mal que he recuperado la falta de sueño. La historia comienza hace un par de días. Mis colegas y yo, en lugar de ir a manifestarnos, bailar samba o ve-tú-a-saber-qué, hicimos lo que más nos gusta: reunirnos para viciarnos.

Se trataba de una de nuestras míticas LAN Partys, pero esta vez nos habíamos propuesto hacer algo distinto: una LP Unplugged, usease, sin ordenadores. Por si acaso nos vencía la tentación, mis amigos se trajeron los ordenadores portátiles, aunque no se preveía darles uso.

Sobre las 16:00 llegan los dos primeros, y para pasar el rato empezamos a ver La Cosa, de John Carpenter en el ordenador... a la media hora llega el tercero y al poco suena el teléfono; es mi hermano, que me dice que ha comprado La Cosa en DVD... "¡¡¡CHAVALES, PARAD LA PELÍCULAAAAAAA!!!".

Entre unas cosas y otras, se oye la puerta del garaje y entra el bólido de mi hermano. Le digo que no pare el motor, que vamos al carrefúl a lo del avituallamiento. Allí nos presentamos a por los artículos imprescindibles: cuatro litros y medio de Sanny Diarreas, dos litros helado marca ACME, un paquete de gofres con chocolate, una bolsa grande de boca-bytes y otra de chitos, un bote de nata montada presurizada y un brioche trenzado con chocolate. Lo mejor viene cuando llegamos a la caja rápida (tm):
- No sé si con esto vamos a tener para los dos meses...
- ¡Quita, quita, que con esto aguantamos la 3ª guerra mundial si hace falta!
- Oye, no sé si tengo suelto, mira a ver si tú...
- Joder niños, os tengo dicho que las monedas de la limosna las cambiéis en el banco los lunes...
- Si no te da para pagarlo siempre te queda prostituirte...
- Ya nos veo fregando los suelos del carrefúl toda la semana...
- Si es que no se os puede sacar de la cárcel...
- Yo os espero con el motor en marcha, como siempre.
La cajera estaba descojonándose. Tras pagar, comentábamos entre nosotros que teníamos que habernos puesto serios y decir: "¿qué pasa? ¿te hace gracia?". Luego en el coche descubrimos que un motivo extra para tal deshueve pudo ser que yo llevaba la bragueta abierta.

Pensamos que podíamos haberla invitado a la Party, pero la chica no estaba como para pegar brincos, así que decidimos que al final tendríamos que pagarnos nosotros las putas.

Cuando volvimos a casa, nos pusimos a ver La Cosa, por donde la habíamos dejado antes de que llegase mi hermano. Algo que me llama la atención sobre esa película es que parece que son cuatro gatos en la estación ártica, pero realmente son doce personajes y todos están bastante desarrollados... casi igual que ahora, que si ponen más de tres ya le duele la cabeza a la gente con tanto nombre. Me estoy acordando otra vez de Aliens VS Predator y de la puta madre que la parió...

Terminamos de ver la película y decidimos que ya es hora de ir cenando, así que vamos al Telepicha, a ver qué nos dan de comer. Nos plantamos allí y según vamos hasta el local, a mi hermano se le cae un cristal de las gafas que se hace trizas... nos ponemos a hacer coñas con lo de los cristales irrompibles esos que anuncian... pues podían hacer los chalecos anti-balas, los tanques y los coches con ese cristal.

Tenemos el típico problema de los ingredientes... recuerdo que al principio la oferta de 2x1 sólo era válida con pizzas de 2 o más ingredientes, luego pasaron el mínimo a 3 y ahora necesitas pedir 4. A mí se me acaba la imaginación antes de pensar en 8 ingredientes distintos para dos pizzas. Al final tenemos que recurrir al ingrediente fantasma, también conocido por algunos como "extra de queso". Ya que estábamos en racha después de la cajera del carrefur, le decimos a la chica que nos atiende: "¿Oye, pero el extra de queso lo echáis de verdad?".

Salimos a dar una vuelta mientras nos preparan las pizzas. Sin incidentes. Volvemos a la pizzería y preguntamos por nuestras pizzas - Son las del gapo - matizo yo. Nos volvemos al coche y decidimos por unanimidad que mi hermano sin gafas no debe conducir, así que le cede el puesto a Chechu, ya que es el conductor más experimentado (que no el más veterano).

- ¿Qué tal lo llevas, tío?
- Bien, bien... me gusta cómo entran las marchas.
- Vale, pero mejor si conduces por la derecha.
- ¡Putos ingleses! ¡ya me lo han pegado!

Sobre cómo nos jalamos las pizzas, mejor no hablar, ya que hubo alguna discusioncilla sobre el orden en el que había que ir cogiendo las porciones que prefiero no recordar.

Una vez saciado nuestro apetito tocaba la ronda de juegos... acordamos probar el Munchkin, que es un juego de rol sin las gilipolleces del rol, es decir, pasar directamente a lo de matar gente por la calle. Es como lo de ser informático, pero sin lo de estudiar, que consiste en dedicarse a la pornografía infantil.

Nos tiramos desde las 23:00 hasta las 7:00 (aprox.) con el puto juego. Carajo, qué adictivo... y qué pasión por putear al prójimo para que no ganase la partida; así pasó, que nos duró cada ronda 4 horas.

Después de esto, todo comienza a verse más borroso, pero recuerdo que nos pusimos a hacer café y desayunamos los gofres con nata y el brioche... después nos dio por salir a dar una vuelta, al famoso parque de los violadores. Estuvimos deambulando un rato y haciendo el gilipollas en los rambitos, entre conversación filosófica y duda metafísica. Al final nos aburrimos y nos volvimos a casa, a reorganizar al grupo, que estaba perdiendo cohesión por momentos.

El conductor se piró a sobar un rato, y los demás decidimos por unanimidad ver alguna película. Salió el nombre de Akira, y yo sabiamente aposté por ella, ya que es una película excelente para dormírsela (creo que todavía no he conseguido verla entera). Yo iba tomando la posición horizontal en el sofá discretamente, mientras que PD y El Físico estaban en una posición algo más incómoda, que les obligaba a mantener la vigilia.

En cuanto hubo pasado un cuarto de la película, PD y yo dormíamos de forma intermitente, pero siempre que abríamos los ojos veíamos al Físico, que no perdía detalle. Qué tío, desde aquí declaro mi más profunda admiración a su capacidad para vencer al sueño.

Cuando terminó la película se habló de la posibilidad de acostarse, pero eso es para los débiles, así que supongo que debimos hacer algo hasta la hora de comer, porque ya no recuerdo nada. Creo que después de comer seguimos jugando al Munchkin, aunque la cosa había llegado ya hasta tal punto de encabronamiento y mala leche por evitar las jugadas de los demás, que nadie consiguió pasar del nivel 3 (el que llega al nivel 10 gana).

Finalmente mis colegas se fueron a sus respectivas casas y yo a dormir. Eran las 20:00 del día siguiente. Tengo un bonito dolor de cabeza de recuerdo.

sábado, junio 18, 2005

De los maricas y los que no

Yo sólo hablo de política cuando estoy cabreado. Ahora lo estoy. Me repugna ver a esa panda de intransigentes hipócritas que no se atreven a decir lo que piensan y tienen que buscarse subterfugios para manifestarse. Si les dan tanto asco los homosexuales, pues que lo digan y no pasa nada (bueno, sí, que los mirarán un poco peor, si cabe). A mí no me gustan los visigodos ni las arañas y lo digo tranquilamente.

Acabo de ver a Acebes en la televisión diciendo lo siguiente (sobre la manifestación homófoba de hoy):
- (...) es contra la política del Gobierno, que va contra la familia, contra la libertad, contra la educación de los niños (...)
Vamos a ver... ¿contra la familia? Si precisamente de lo que se trata es de que se puedan crear nuevas familias, formadas por personas del mismo sexo, pero familias al fin y al cabo. ¿Contra la libertad? Precisamente están dándole a los homosexuales la libertad de poder casarse, y con ello no vulneran la libertad de ninguna otra persona; esa ley no significa que nos obliguen a hacernos homosexuales y que nos casemos. ¿Contra la educación de los niños? A lo mejor se refiería contra la educación que le gustaría a él que tuviesen los niños, personalmente prefiero que los niños aprendan a valorar a las personas con independencia de su orientación sexual.

Manifestarse en contra de que muevan unos papelotes de un sitio a otro me parece un poco tontería armarla por tan poca cosa, cada cuál sabrá en qué gasta su tiempo... pero joder, manifestarse en contra de una ley que le da unos derechos a un grupo de gente y que no hace daño a nadie, me parece lamentable y triste... de mala gente.

miércoles, junio 15, 2005

El Dr. Maligno

Después del receso producido por el post anterior (necesitaba contarlo), seguimos con los posts que dan para hablar cuando uno va borracho y se quiere hacer el interesante (pero luego sólo consigue que le ignoren, o lo que es peor, que le abandonen en un contenedor de basuras).

Repasemos los temas anteriores: determinismo y evolución. ¿De qué toca hablar ahora? Sobre el Bien y el Mal. Yo no tengo ni pajolera idea de filosofía, así que no voy a pegar un repaso a todo lo que se ha dicho hasta el momento sobre el tema por los grandes pensadores de la humanidad. Seguramente cualquier cosa que diga ahora ya la haya dicho alguien antes, así que si alguien quiere citar precursores o fuentes de lo que aquí se diga, adelante, pero que no se regocije demasiado, ya que tampoco nos descubre nada nuevo.

Hasta donde llegan mis (muy escasos, así que recibiré hostias de buen grado) conocimientos de antropología e historia, todas las sociedades y culturas tienen los conceptos de bien y mal. Muchas veces estos conceptos se personifican y encarnan como deidades arquetípicas a las que adorar o temer.

Aquí es donde entra la parte descabellada y más sujeta a crítica de mi razonamiento. El concepto de Bien es un producto más de la evolución, ya no a nivel físico, sino psicológico y cultural. En el momento en el que el ser humano aprendió a manipular su entorno y supo curar enfermedades gracias a la medicina se apartó del caminio de la evolución fisiológica y comenzó a disfrutar de las ventajas de un nuevo tipo de evolución, más rápido y más eficaz (¡qué chollo! ¿eh? si parece el lado oscuro de la Fuerza...). Una nota para que no nos sintamos de nuevo el ombligo del universo, los hermanos primates también han desarrollado una cultura, enseñándose de generación a generación la capacidad de utilizar herramientas (de hecho, algunas especies más de mamíferos más evolucionados tienen ese tipo de cultura, aprendizaje y comportamiento que no van ligados a los genes).

En este punto se nos puede encender la bombilla y exclamar: el Bien es lo que asegura el éxito del ser humano como especie predominante del planeta. Es la base del comportamiento social. Lo que nos aleja de la extinción y nos hace sobrevivir es bueno.

Hale, ahí queda eso, ahora a discutir, a ver si superamos los 31 comentarios.

domingo, junio 12, 2005

Náusea

Sábado, 11 de Junio de 2005, doce y media de la mañana aproximadamente, estación de Cercanías de Leganés. Llamo la atención a mi compañero sobre lo deprisa que parece que se aproxima el tren, aunque desde luego, seguramente sólo sea una impresión mía. Una persona salta a la vía. El maquinista hace sonar el silbato de la locomotora. Aquella persona, que identifico como una mujer vestida de azul, agazapada en medio de la trayectoria del convoy mira hacia la fatalidad. La tengo de espaldas, pero puedo percibir el terror que debe haber en su mirada. Le da tiempo a evitarlo. Tiene que poder apartarse. Un traspiés y queda tendida sobre el rail izquierdo. La implacable rueda de acero está a escasos centímetros de su cuerpo. Giro la cabeza para no verlo. Me llevo las manos a la cara. Grito con impotencia y caigo sobre mis rodillas.

Un hombre se acerca para ver si estoy bien. Extiendo el brazo en la dirección al lugar del atropello - Joder, esa chica... la ha destrozado... - Intuyo que muy pocas personas nos hemos percatado de lo que ha ocurrido, el resto estaba atento a otras cosas. Se abren las puertas y la gente va bajando. Un ser repulsivo pregunta qué ha pasado y a pesar de llevar muletas se dirije veloz para satisfacer su morbosa curiosidad. Llamamos a los servicios de urgencia, aunque seguramente ya no se pueda hacer gran cosa. Llegan dos policías, les indico en qué zona ha sido el atropello y bajo las escaleras. Algunos pasajeros están subiendo las escaleras del otro andén. Les digo "no suban, la línea está cortada". Me ignoran. No son pasajeros. Son espectadores, quieren una vista mejor.

Cogemos el metro. Por el camino no puedo dejar de pensar en lo que he visto y lo que no he visto. No tengo ni idea de quién era esa persona. Tampoco sé por qué bajó a la vía. No pareció haberse caido, sino algo voluntario. ¿Se querría suicidar? Pero pude notar su pavor. Intentó apartarse. Puede que se arrepintiese en el último momento, demasiado tarde. Quizá sólo quería cruzar al otro andén de una forma rápida. Yo estaba cerca, no más de diez metros. Durante un instante se me pasó por la cabeza que podría haber saltado y arrastrar a esa pobre infeliz fuera del peligro. Pero la realidad es que la idea de ser arrollado por esa mole imparable de metal me daba escalofríos.

Sigo recordando. Momentos antes del accidente una persona bajó a las vías, parecía un indigente recogiendo algo. En ese momento pasó por mi cabeza el deseo macabro de ver un atropello.

jueves, junio 09, 2005

El milagro de la evolución

Mucha gente mira a su alrededor y se maravilla, pensando que tanta perfección no es posible si no hay una mano divina guiándola, conduciéndola hacia donde tiene que ir.

No se dan cuenta de que la evolución no es una teoría. Ni siquiera es un hecho. Es mucho más, es una propiedad inherente de la materia.

Algunos se quedan con la estúpida coplilla de "el hombre viene del mono". Luego surgen dudas como "¿y qué pasa con el resto de los monos? ¿por qué no son también hombres?". Los que se hagan esas preguntas, que no se molesten en seguir leyendo, me parece que ya es un poco tarde para recuperarlos.

Hacia donde yo quiero ir es hacia una corriente que está de moda, que intenta conciliar la necesidad de saber que las cosas tienen un rumbo con las tesis darwinianas. No tienen más remedio, porque hoy en día negar la evolución es hacer el ridículo (sí, amigos, las Iglesias hacen el ridículo).

Volvemos al punto de partida del post. ¿Por qué no debemos sorprendernos ante el hecho de que exista vida? Sencillo, porque sólo te puedes sorprender en el caso de que haya, dado que tú estás vivo y estás ahí para verlo. De nuevo la gente empieza a medir las cosas con su propia vara, y creen que es llegar ellos y hala, ahí está la vida para que la vean.

Sigamos con lo que dije anteriormente, que la vida es una propiedad inherente de la materia. Así a bote pronto, parece una burrada, pero no lo es tanto. A nivel molecular simple ya hay vida, en cierto modo. Las moléculas más estables y que requieran menor energía de activación en la reacción que las forma serán las moléculas predominantes en el universo, mediante una "reproducción" primitiva.

Dado que en los estadíos primordiales hay gran cantidad de energía por todas partes (radiación ultravioleta, altas temperaturas, radiactividad natural) es fácil que se produzcan "ensayos" no tan estables, que den lugar a configuraciones moleculares curiosas. Aquí es donde empieza la gracia. En cuanto se cree de forma "aleatoria" (veamos el post anterior) una molécula que haga de catalizador para una reacción (disminuya la energía necesaria para que se produzca) se comienzan a producir relaciones simbióticas y sobre todo la competición (a ver qué estructuras moleculares tienen más facilidad para copiarse).

Si extrapolamos ese proceso a un largo periodo de tiempo ¿qué es lo que va a quedar? pues las configuraciones que tengan más facilidad para expandirse, reproducirse. Y eso es lo que somos, un conglomerado enorme de partículas con la única finalidad de replicarse (y que lo hace de forma bastante eficiente, por cierto).

El problema que tiene mucha gente es que no comprende que la vida es un medio y un fin en sí misma.

Así que hale, a llevarme la contraria, que esto es más fácil de sentir que de explicar.

martes, junio 07, 2005

Sobre mariposas y huracanes

Una animada discusión en un hotel de mala muerte en Londres a las tres de la madrugada. Mucho brugal en las venas.

Al principio incredulidad, luego rabia, finalmente impotencia. El efecto mesiánico ataca de nuevo.

¿En qué consiste ese vínculo que te hace poseedor de algo? ¿Un trozo de papel? Quizá sea sólo el sentimiento colectivo. Algo es tuyo sólo si el resto del mundo cree que lo es.

El ser humano tiende a pensar que está aislado del resto del universo. Que no se rige por las mismas reglas que el resto de la materia.

Nos gusta medir las cosas en proporción a nosotros mismos. Algo es inteligente sí y sólo sí es capaz de reproducir un comportamiento humano ó asimilable por un humano. Podemos decir que un perro es inteligente, ya que podemos amaestrarlo, pero una simple hormiga no lo es, sin embargo el hormiguero en su totalidad es capaz de realizar tareas más complejas que un perro...

¿En qué se basa el comportamiento de una hormiga o de cualquier insecto? Estímulo -> Respuesta. Esa es la explicación sencilla. Detrás hay una parte de condicionamiento genético bastante compleja y una más pequeña de condicionamiento ambiental (¿una proto-memoria?).

¿En qué se basa el comportamiento de un ser humano? ¿Alguien se atreve a reconocer que es lo mismo? Desde luego que la gracia de los seres humanos está en que tenemos memoria. Una inmensa máquina de estados, que se va configurando para dar lugar a patrones de comportamiento complejos. Ante la llegada de un estímulo, todas esas reglas que se han ido formando dentro de nuestro maravilloso cerebro actúan, dando lugar a una respuesta y al mismo tiempo modificando las propias reglas de comportamiento internas.

¿Dónde está ahí la supuesta libertad del ser humano? Lo único que veo es impredicibilidad. Pero que no sepamos qué va a ocurrir no quiere decir que no vaya a ocurrir por necesidad.

Una metáfora: dejamos caer una piedra sobre la cúspide de una pirámide. Vemos que tiene varias posibilidades, puede caer por cada uno de los lados, o incluso puede quedar en equilibrio sobre la punta. En el momento de soltarla la piedra sólo puede tener un comportamiento. Ese comportamiento está definido de antemano y nada puede cambiarlo. Lo único que tenemos es la incógnita. Pero la piedra no es libre. Ella no puede decidir por qué lado va a caer.

Llámame ladrón. Acabo de robar tu libertad.

Pillado

Cuando a uno le pillan, hay que reconocerlo, así que voy a relatar una pequeña peripecia surgida del aburrimiento estival.

La cosa comienza cuando mi colega El Figura me pasa un enlace a un weblog bastante bochornoso, donde se leen cosas tan extraordinarias como alguien de derechas llamando nazis al PSOE, insultos hacia el Presidente del Gobierno, el Rector de la Universidad Carlos III, la portavoz de las víctimas del 11-M y un largo etc. Se trata de algo tan esperpéntico que no me puedo resistir a mencionarlo como referencia de algo que parece increible que sea cierto.

Gracias a los referrers, el autor del blog, gran amante de la democracia donde los haya, decide pasarse a dar constancia en plan "eh, que aquí estoy yo, que te he visto", con lo que comienza un rifi-rafe de niñatos de esos que tanto nos gustan. Como uno no puede discutir fuera de casa, donde el otro siempre tiene la última palabra, decido darlo por perdido.

Al cabo de unos días, se me ocurre una idea. Crear un blog parodia, completamente radical y exaltado. El blog en cuestión va tomando forma y resulta así: http://orgullonacional.blogspot.com. Exceptuando el par de notas racistas para darle colorido y credibilidad al asunto, la temática y las formas son idénticas al weblog a parodiar. "Hijo de puta" por todas partes, llamar terroristas a los rojos... todo cuadra.

Hay que ponerlo a prueba. Me paso por el weblog del fachilla y comento usando la nueva identidad. Confiado de que mi ISP rotaría mi dirección IP, como suele hacer en los momentos más inoportunos, escribo desde mi ordenador tranquilamente. Tampoco contaba con que el paranoico todavía se acordaba de mí y se pone a comprobar las IP's. Touché, me han pillado.

Ahora viene la parte divertida. Envalentonado con su descubrimiento, el sujeto se dispone a intentar intimidarme. Veamos qué se le ocurre:
"Para terminar te digo que he escrito al diario 20minutos para decirles como te las gastas y de paso mañana voy a tomarme unas cañitas con unos amiguetes que tengo que están en la Guardia Civil. A ver que me dicen del delito de la apología del nazismo. Por lo del Mein Kampf que aparece en tu perfil."
¡Tachán, tachán! Acaba de hacer su aparición el numerito de "mi papá es policía" o su versión para adultos "tengo amigos en la Guardia Civil". Me estoy acojonado por momentos... una persona que cuya idea de hacer crítica política es llamar hijo de puta a alguien, me va a denunciar por nazi. Por otra parte, ser nazi no es delito en España, si no él ya estaría encarcelado. Lo que sí es delito son las injurias y calumnias que plagan sus escritos, además de las amenazas proferidas contra mí, pero eso se lo paso por alto porque no da para más.

Me voy a llorar a algún oscuro rincón, no sea que mañana la policía me asedie la casa y me pidan la documentación al salir a por el pan...

lunes, junio 06, 2005

recopilatorio

Dentro de poco se cumplirá el primer aniversario de este weblog, y aprovechando que han empezado las votaciones del concurso 20 Blogs del diario 20 Minutos, pongo un recopilatorio para que todos los posibles votantes disfruten con algunas de las mejores perlitas dejadas a lo largo de estos 11 meses.

Batallitas
Berrinches
Pedanterías
Paranoias/Intimismos

domingo, junio 05, 2005

Londres 2005 (por el culo te la...)

Acabo de volver a Madrid después de pasar 5 días en Londres con unos colegas, y he aquí un resumen de las cositas más interesantes que hemos visto y hecho por ahí, que podría servir de mini-guía para todos los españoles que tengan que sufrir lo que es ser guiri en el Reino Unido.


Previos

Lo primero es ignorar mito que dice que no dejan pasar embutidos por la aduana. Aprovechad, que luego allí si queréis comer jamón, lo único que hay está a cojón de obispo y es importado de Italia (qué sabrán esos lo que es bueno).

Es importante cambiar de divisa, que a los ingleses les gusta llevar la contraria y no usan euros. Intentad cambiar lo justo, porque te meten unos sablazos del 2,5% sobre el cambio oficial.


Stansted Airport

La primera duda que le asalta a uno al pisar suelo inglés, es por dónde deben circular los peatones para no estorbarse. Todos sabemos que los coches circulan por la izquierda, pero a uno se le plantean serios problemas al caminar por el aeropuerto (Stansted en nuestro caso), lleno de guiris con la misma duda que tú, siempre dando la casualidad de que te encuentras de frente a la gente sea cual sea el lado de los pasillos por el que vayas. En las escaleras mecánicas (escalator, qué chulos ellos) normalmente está indicando en qué parte hay que colocarse para dejar pasar a los demás, pero yo ya ni me acuerdo.

Lo siguiente con lo que se encuentra uno es con la "habituación al medio". Habíamos quedado con nuestros compañeros erasmus en Victoria Station, en el centro de Londres, así que vamos a comprar los billetes de autobús (nota: los autobuses no urbanos son coach). En el punto de venta de los billetes de autobús lo primero que nos sorprende es la mugre. El suelo está enmoquetado y los asientos forrados de terciopelo, con lo que hay unos chorretones de mierda muy a considerar, que nadie sabe desde cuándo llevan ahí y seguramente a nadie le importe cuánto más seguirán.

Como la dependienta nos vio cara de no tener ni puta idea, nos atendió en español, como dios manda. Conseguimos los billetes del autobús y tenemos que esperar un buen rato, porque eso de la puntualidad inglesa va a ser que sí que es verdad, y los cabrones no esperan ni un minuto. Cuando salimos en el siguiente autobús, acojona cosa mala ver cómo toma las rotondas en el sentido contrario. Por el camino empezamos a flipar con los bugas que lleva la gente. Si te gustan los coches, Londres es una ciudad para ti. Ahí se vé de todo... bmw's a punta pala, mercedes, jaguars, porsches, aston martins, ferraris, masserattis, lamborghinis. Qué gran impresión me causó ver un Seat Ibiza. No pude reprimirme y empecé a gritar -¡¡¡Eseeeeeee Ibiiiiiiiiiiii!!!- Estoy hecho un sentimental.


Victoria Station

Cuando bajas del autobús, te vuelves a convertir en un pederasta, o pedestrian, como dicen ellos. Hay que tener mucho ojito con lo del flujo del tráfico, que no serías el primer guiri al que arrollan por la derecha esos cabrones. Por suerte, los ingleses se dieron cuenta de su error y han puesto un parche bastante eficaz; en el asfalto de los pasos de peatones pone "look right" ó "look left" con una flechita según sea el caso. Pero no deja de ser un apaño. Por desgracia, en lo que sí que escatiman es en pintura para los pasos de cebra y en semáforos para peatones, que normalmente hay que adivinar por dónde y cuándo hay que cruzar. Otra cosa curiosa es cómo van las fases... además de las fases normales, entre el rojo y el verde, pasa a "amarillo más rojo", para que los conductores vayan calentando motores y salgan escopetados.

Al llegar por allí, hay que probar eso del tube ó underground, que es como el Metro de Madrid pero con más guiris. No recomiendo en absoluto que se coja el metro, porque es caro de cojones (2 libras el billete sencillo, lo cuál vienen a ser unos 3€... 500 pelas por un puto viaje en metro, manda huevos) y encima hay muchas dificultades para colarse. El bono de 10 viajes cuesta 17 libras, lo cual lo hace "un poco" más asequible, pero todavía les queda mucho por mejorar. En lugar de darte un cómodo billetito que puedes usar 10 veces, te dan 10 billetes sencillos. Además, los billetes sencillos son jodidamente enormes.

Algo que da que pensar es la brusquedad con la que conducen los metreros londinenses... a lo mejor es que no se desahogan y por eso están encabronados. O puede que les pille todo el gustillo al llegar a la estación...


Bayswater

Nuestro hotel estaba en el número 43 (como el licor) de la calle Queensborough Terrace (yo juraría que era Queensway, pero en la tarjeta pone eso). La parada de metro más cercana cerrada, así que las siguientes más próximas eran Notting Hill Gate (como la película) y Lancaster Gate (como Burt). Cuando llegamos al hotel nos registramos los recién llegados y empezamos a hablar con el recepcionista para que nos diga a cuanto sale por cabeza. Nos tiramos un buen rato hasta que al final conseguimos pagar lo que correspondía.

Subimos las escaleras, que crujen con cada paso que damos, hasta llegar a la tercera planta. El ambiente es un poco deprimente. La omnipresente moqueta nos da mucho respeto. Seguramente se hayan creado civilizaciones autóctonas debajo. En las habitaciones hay sólo un lavabo, hay un único aseo de uso común para las habitaciones de la planta. Por suerte, están separados el wc y la bañera en dos cuartos independientes, para que se puedan usar de forma simultánea, lo que agiliza bastante los trámites que allí se realizan.

Por lo menos el sitio era barato, salíamos a unos 10€ por noche y por cabeza.

Al cabo de unas horas nos enteramos de que el cabrón del recepcionista hablaba español de puta madre.


Hyde Park

Londres tiene un montón de zonas verdes, lo cual no es de extrañar, porque con ese puto clima de mierda no les hace falta regar. Justo al lado de nuestro "hotel", está Hyde Park, el parque más grande de Londres... algo así como La Casa de Campo, pero sin putas (realmente se parece más al Parque del Buen Retiro, pero más grande y más verde).

Lo primero que nos llama la atención es la cantidad de gente que hay corriendo por ahí. En Madrid uno está acostumbrado a ver correr a los moros, con la policía detrás, pero allí se trataba de gente normal haciendo deporte.

El rincón más interesante de Hyde Park para mi gusto fue el Speakers Corner, donde se reunen todos los cantamañanas iluminados de Londres a predicar. Aquel sitio me pareció ideal para dar un poco la nota, y así lo hicimos. Cuando pasamos por segunda vez por allí, había un grupo de musulmanes predicando el Islam como forma de unir a la humanidad, yo me envalentoné y solté lo siguiente (más o menos):
- Hello, I'm from Madrid, Spain, and one year and few months ago I saw so much devastation there and I think that no religion is worth that killing...
Respuesta: Que no, que el Islam no apoya la violencia. Tampoco apoya la discriminación de la mujer. Es una religión para un mundo de piruletas.

Me hubiese gustado seguir metiéndoles caña, pero claro, como esos cabrones eran los que estaban en el púlpito yo no podía monopolizar la conversación. En fin, para eso está este weblog, que es un Writers Corner con mucho más estilo.


Camden Town

¡Esto sí que mola! Es el barrio punk/tecno/gótico/alternativo de Londres. Hay una gran zona de tiendas rodeada de mercadillos ambulantes, como El Rastro de Madrid, pero quizá un poco más "pop". Cualquier persona ávida de proveerse con ropa que llame la atención podrá surtirse bien aquí. También hay muchos sitios de tatuajes, piercings y lindezas por el estilo. A cada diez pasos te encuentras con camellos que te dicen "smoke marihuana" y perlitas similares.

La parte que más me impresionó (o mejor dicho, impresionó a mi olfato) fue una zona llena de chiringuitos de comida en plena calle, al más puro estilo Blade Runner. Los machotes saciamos nuestro apetito con unos asquerosos Posh Dogs (joder, si es que la comida china nunca falla, quién nos mandaría ir a lo autóctono) y una traditional coke... que sabía igual que la que bebemos en España.

Una tienda que hay que visitar de forma obligatoria es CyberDog. Los amantes de Matrix se verán muy complacidos con las camisetas que tienen las letras cayendo. Literalmente. Se trata de camisetas con una pantallita y unas pilas que muestran la animación de los caracteres verdes cayendo. Cualquier friki se vería totalmente embriagado, hasta que mirase el precio de las cosas.


Otras zonas

Westminster es el barrio guay, el de las fotos. Pero aparte de eso no tiene nada más.
Con Picadilly Circus más de lo mismo. Que sale en las postales y tal, pero aparte de las salas de juego no hay gran cosa.


Las pequeñas diferencias

Lo más interesante de viajar son esas pequeñas diferencias. Por ejemplo, ellos al McRoyal con queso lo llaman 1/4 de libra con queso... coñas aparte, no entré en ningún McDonald's, pero los Burger King son bastante parecidos, con pequeñas excepciones: hay una hamburguesa que no recuerdo haber visto en España, la XL Double Whopper que viene a pesar como medio kilo y luego los abrevaderos/meaderos de los baños.

Otra cosa que llama la atención son los pitidos. Hay que ver lo que les gustan a los ingleses. Tienen pitidos para todo... los semáforos, las puertas de los ascensores (mientras están abiertas), las puertas del metro y autobuses al abrirse y al cerrarse, al solicitar la parada en el bus (y aunque ya esté solicitada sigue pitando)...

También me pareció curioso que las marquesinas de los autobuses estuviesen orientadas hacia la acera, en lugar de hacia la calzada. Supongo que será para evitar que salpiquen los charcos...

Lo mejor del ambiente londinense es la integración multi-racial y multi-cultural. Nada que ver con Madrid. En Londres hay muchísimos ciudadanos procedentes de fuera de Inglaterra, de todos los aspectos y colores, pero es también normal encontrárselos atendiéndote en las tiendas, conduciendo los autobuses etc. y todos hablan inglés perfectamente. A mí personalmente me jode mucho que mucha gente que llega de fuera no haga ningún esfuerzo por integrarse, que se agrupen en guetos, no aprendan español, se dediquen a la mendicidad y a la delincuencia. Supongo que se debe a que allí ya están asentados los hijos de las generaciones anteriores de inmigrantes, que se mezclaron con la población autóctona y asimilaron la cultura inglesa. Aquí lo veo más complicado, porque han llegado en manada y se forman guetos y bandas que no favorecen nada la integración en la cultura española.

Como ya estoy harto de escribir y se me están empezando a olvidar las cositas, doy este post por terminado, pero sujeto a posterior ampliación en los comentarios.


Actualización


En el post se echaban de menos muchas cosas, pero me estaba empezando a enrollar demasiado y comenzaba a resultar cansino, así que decidí cortar por lo sano. Ahora, con fuerzas renovadas, vamos a contar lo que se quedó en el tintero. Dicen que lo mejor siempre se deja para el final... a ver si es verdad.

Vandalismo de baja intensidad

Nuestro vuelo de vuelta a España se estaba empezando a retrasar. Algún vigilante de seguiridad iba y venía a la zona de embarco. Al cabo de un buen rato pudimos despegar y el viaje transcurrió con normalidad. Ya en España, mi maleta tardaba mucho en salir por la cinta, a pesar de haber sido facturada junto con las otras dos de mis acompañantes, que sí salieron juntas mucho antes. Finalmente salió mi maleta, con signos de haber sido manipulada... pero ¿qué podría haber en su interior que llamase la atención del control de aduanas?

Sencillo. Una fantástica luz señalización de obras intermitente, mangada en St. James Park tres días antes.

Semos apañoles

Cuando un español sale de España tiene que dejar bien claro su procedencia. Por ese motivo yo iba gritando todo el rato "¡¡¡QUÉ PASA NEEEEEEEEEENG!!!", aunque no surtía el efecto hilarante que yo esperaba entre los compatriotas, al fin y al cabo es algo bastante reciente y el que lleve unos meses fuera no tiene por qué conocer al neng.

Otro distintivo del macho ibérico es decir "olé" cada vez que pasa una moza de buen ver. También sirve como medio de puntuación a las féminas, ya que cada "e" además de la primera suma un punto en una escala de 5 a 10 (a las que tienen menos de cinco no se les dice olé). De este modo, un "oleeé" se lo llevaría una jaca con un 7 y un "oleeeeeé" una con un 10.

Una ventaja al usar el transporte público londinense es el bonobús para españoles. Se trata de que un billete sencillo te vale para toda la semana, siempre que tapes bien con el dedo la fecha al enseñárselo al conductor. Si te pillan, pues hazte el sueco, o el español, mejor dicho.

Cuidado con lo que bebes

Hace tiempo había leido una noticia de que una empresa de Coca-Cola estaba vendiendo agua del Támesis embotellada como agua mineral, así que en mi afán de no beber de esa cloaca (el agua del grifo también huele a cloaca), compré una botella de zumito de naranja para aplacar mi sed. Por desgracia era zumo concentrado, así que acabó en la mochila para un posterior uso.

El Pepe's

Por fin vamos a hablar del mítico Bar Pepe's. Si eres español y has estado en Londres, tienes que conocerlo.

Se trata de un bar clandestino, que "abre" cuando cierran el resto de pubs y discotecas y se mantiene operando hasta las... no sé, hasta muy tarde. Yo había oido hablar del Pepe's a mi primo, que había estado en Londres una temporada y nos contó las batallitas.

Lo único recordaba es que era un bar muy cutre, que estaba en pleno centro y que por fuera ponía "taller de reparación de radios". Le mandé un sms a mi hermano preguntándole por la ubicación exacta del antro. Al día siguiente obtuvimos una respuesta precisa, que por motivos de seguridad no sé si poner aquí, no sea que algún bobby de esos lea mi weblog (ja ja ja), monte una redada y se fastidie el invento. Si alguien tiene especial interés, que deje sus señas en los comentarios y ya le explico cómo llegar.

La expedición al Pepe's fue montada de forma improvisada e impulsiva por los dos miembros del Space Marines Corps que estábamos allí presentes. A las tres y media de la madrugada, después de haber estado bebiendo como animales el zumo concentrado diluido con vodka, decidimos que la fiesta no se podía acabar ahí. Pedimos un mapa a los compañeros para comprobar dónde estaba el Pepe's y nos fuimos dando un paseo.

Un largo paseo que acabó a las cuatro de la mañana en la zona indicada por mi hermano. Miramos hacia ambos lados de la plaza, y decidimos tirar pá arriba, como las cabras, buscando un taller de reparación de radios. En una callejuela lateral, sin ninguna iluminación, mi camarada vio un letrero que ponía "REPAIRS". El ambiente no invitaba a acercarse precisamente. Había 4 negracos al más puro estilo Bronx sentados con un balón de baloncesto y una radio. En este momento uno se olvida de lo integrada que está toda la gente en Londres y decide seguir buscando.

Bajamos de nuevo la calle, y le preguntamos a un hombre que estaba vendiendo perritos calientes. Nuestros temores se confirman. Nos dice que, efectivamente, el Pepe's está por donde habíamos mirado antes, pero que le preguntemos a un tío que vende hamburguesas, que es español, para que nos dé más señas. Nos acercamos al suspuesto español, que se hace el guiri y no nos dice nada. Echamos el resto y volvemos a la callejuela de antes.

Ya no se ven los negracos, pero sí un grupo de chavales con pinta de guiris que vienen por la callejuela hasta la principal. Les preguntamos. Nuestros más oscuros temores se confirman. El Pepe's está donde las reparaciones.

Me sitúo en frente de la puerta. Se oye una ténue música de fondo. Miro a mi compañero:
- Qué, ¿llamamos al timbre?
- No jodas, tío.
- Voy a llamar a la puerta - knock, knock, knock (las puertas en Inglaterra suenan así).
- No creo que te hayan oido.
- ¿Vuelvo a llamar?
- No. Vamos a esperar un poco.
Al cabo de unos instantes aparece un tío.
- Hola - el hombre habla con acento inglés.
- Hmmm.. esto... ¿es aquí el Pepe's?
- Sí.
- ¿Podemos pasar a tomar unas birras?
El hombre asoma la cabeza, oteando a ambos lados de la calle, para asegurarse de que no hay nadie más.
- Pasad.

Lo primero que vemos es un pasillo tremendamente estrecho y tremendamente guarro. Hay unas pequeñas escaleras muy empinadas y muy inestables que bajan al sótano. Bajamos por ellas y nos encontramos en el antro más sofocante que jamás hayamos pisado. Ni siquiera El Límite en sus mejores tiempos llegó a esos extremos de cutrez... ¡Qué digo! ¡El límite era como el salón del Ritz al lado de eso!

El techo está muy bajo, y se ven las vigas de madera medio corroidas. No hay demasiada luz, pero la suficiente como para ver la cantidad de pintadas que hay en las paredes. Algunas ponen "¡Abajo las drogas!". Nos ha jodido, están en un sótano.

Nos acercamos a la barra, y pedimos dos cervezas. La camarera las saca de una neverita que hay al lado del radiocasette con el que pinchan música. Nos dice que son 7 libras, que pagamos encantados con tal de que no nos rajen y nos violen. Oigo de fondo una conversación en inglés, sobre las funciones del cerebro durante el sueño. Es una satisfacción ver que por lo menos hablan de cosas interesantes.

Vamos a la otra habitación, donde hay gente sentada en unos sofás. Allí sí se nota que todos hablan español, aunque no sean de la península ibérica precisamente. Nos intentamos introducir entre los grupos de gente, pero hay algo que nos hace sentir incómodos. Volvemos a la pequeña estancia de la barra. Acordamos terminarnos las birras y salir de allí lo antes posible.

Además, con tanto zumo concentrado, yo me estaba cagando.