domingo, mayo 08, 2005

¿Nos hacemos unas pajillas?

¿Con la mano o con la boca?

AVISO: este post podría ser considerado "de mal gusto" por tratar temas relacionados con la sexualidad y emplear vocabulario grosero. Si hiere tu sensibilidad, pues no haberlo leido, que estabas avisado, ¡morboso!

Lo prometido es deuda. No podía dejar escapar un tema tan sabroso como son las pajillas (y además relajamos las tensiones generadas en los posts anteriores). Todos conocemos cientos de anécdotas, propias y ajenas, relacionadas con el ancestral arte de la masturbación. Algunas de ellas son como fábulas que nos ilustran sobre lo que debemos y lo que no debemos hacer a la hora de cascárnosla. Antes de nada, comentemos algunos mitos populares y tabúes:
  • Relación entre las pajas y los granos: no está muy claro, debido a que no se ha realizado ningún estudio científico serio al respecto (o al menos yo no lo conozco). Hay teorías sin confirmar, como que las pajas que producen granos son las "pajas viciosas" (ver más abajo), o las que se interrumplen por algún motivo (mi consejo personal al respecto es que paja que se empieza, paja que se termina, que dejar a medias estas cosas no puede traer nada bueno).
  • Relación entre pajas y crecimiento: tampoco se han hecho estudios sobre el tema, pero se sabe de algunos casos de "enratonamiento" que se solucionaron al reducir el ritmillo pajeril.
  • Relación entre pajas y la ceguera: completamente falso. Yo estoy escribiendo esto y tú lo estás leyendo.
  • El 99% de los hombres reconoce abiertamente que se masturba y el 1% miente: pues no lo sé, yo no conozco a nadie de ese 1%.
  • Las poluciones nocturnas: sí, existen. Si nunca has tenido ninguna es que te pelas la banana más que un mandril y el organismo nunca ha necesitado hacer un desalojo de emergencia.
En las anécdotas pajilleras siempre hay algún componente traumático, por lo que el anonimato de los protagonistas será guardado escrupulosamente.

El papel no engaña

Un auténtico Master Of Pajas siempre ha de tener los elementos necesarios para el oficio a mano. Antíguamente con sólo una buena revista porno se podían satisfacer todas las necesidades, pero con la llegada de internet, la prensa guarra ha quedado muy relegada.

El protagonista de esta historia tenía un rollo de papel higiénico al lado del ordenador. Siempre preparado, como los Boy Scouts. Todo era perfecto, hasta que un día una amiga entró en su habitación y se quedó mirando el rollo de papel sobre la mesa:

- Hmmmmm... es pá los mocos.
- ¡Yo no he dicho nada, yo no he dicho nada...!

La última gota va para el calzoncillo

Hay situaciones en las que no siempre se cuenta con el apoyo logístico adecuado. Cuando no se tiene papel higiénico ni revista porno que pringar, hay que buscarse las castañas. Uno de los mayores fans de Charles Bronson explicó que tenía el ordenador demasiado lejos del cuarto de baño y que de las más próximas servilletas de papel no podía servirse porque se notaba demasiado que faltaban (el chico se masturba mucho). Como el hambre agudiza el ingenio, ese seguidor de Onán desarrolló una impresionante técnica para recoger el grumo con la misma mano que utilizaba para machacársela.

Pero siempre hay rezagados que se enteran de que se puede utilizar papel en lugar de los gayumbos al oir estas anécdotas. Yo me pregunto si nadie se escamaba al poner las lavadoras...

Hay muchas más formas de no pringarlo todo, algunas de ellas son para pijos, como las pajas con condón, otras más populares gracias al cine, como la paja en la ducha (el mejor momento del día), y algunas intermedias, como los pañuelos deshechables (los que vienen en caja y se sacan tirando son perfectos).

Un consejo: nunca escatiméis con la cantidad de papel, sobre todo al recuperar el vicio tras un periodo de inactividad, ya que es posible que la lechada desborde nuestras previsiones y pringue el suelo (o la alfombra ó moqueta de turno, que es peor).

De repente un extraño

Cuando uno se pone a tocar la zambomba es preferible estar solo, o en un lugar privado, pero si no es posible, o se intuye que uno puede dejar de estar solo de forma inesperada, hay que tener todos los sentidos alerta y nunca, nunca, confiarse.

Un caso estremecedor fue el de aquel que confiaba en que el sonido del ascensor le prevendría de la llegada de sus padres con la suficiente antelación como para parar el video, sacar la película, limpiarse y recoger todo... lástima que a su progenitor le diese por hacer ejercicio y subir por las escaleras.

También fue sonado cuando un colega invitó a otro a su casa para ver una peli porno. El anfitrión tomó la precaución de echar la llave por dentro, dejándola puesta, y cuando le pareció oportuno se fue al cuarto de baño a sacudir la sardina. Mientras tanto, el otro chaval siguió viendo la peli tranquilamente hasta que descubrió que eso de dejar la llave puesta por dentro no funcionaba con ese modelo de puerta. Pero claro, no se iba a poner a explicarle a los padres de su amigo que la culpa era de su hijo por no probar las cosas antes de ponerlas en práctica.

Otros episodios a punto de acabar en tragedia los suelen protagonizar las abuelas, con esos andares silenciosos que las caracterizan. Deberían prohibir esas alpargatas que llevan.

En estos casos se aconseja abortar la operación, aunque luego salga un grano.

Con las botas puestas

La masturbación es una actividad a la que hay que entregarse en cuerpo y alma, dedicándole toda la concentración y el cariño necesarios. Digamos que los requerimientos son parecidos a los de conducir, uno no debería ponerse si está ebrio o tomando medicamentos.

Un camarada onanista llegó completamente borracho a su casa, se tiró en la cama y no se le ocurrió nada mejor que pelársela cual bonobo en celo. Se quedó dormido con la butifarra en la mano. Gran sorpresa se llevó su madre a la mañana siguiente cuando fue a despertarlo (esto ya se contó en el insomnio de una noche de verano). Seguro que luego le salieron dos granos pajeros, uno por vicioso y otro por dejarla a medias.



A partir de aquí, un par de textos que he recopilado por ahí.

Tipologías de pajas

Según la motivación

Distintos nombres para uno de los actos más importantes en la vida de todo hombre. Hasta ahora, se creía que siempre son motivadas por un deseo sexual imposible de satisfacer en pareja. Pero el prestigioso autor Myca Vykos, junto con sus colaboradores de la Universidad del Pimiento Jalapeño, han llegado a diferenciar múltiples diferencias en la motivación de estos actos que tantas satisfacciones nos han dado. He aquí esta perla de sabiduría

La paja viciosa

Es la paja por excelencia, la que hasta ahora se creía la única. Es la que te haces simplemente porque estás salido y punto.

Tiene una variante conocida como la paja dedicada y es aquella que te haces cuando ves una tía que te pone como una moto y te la machacas pensando en ella, antes de que el recuerdo se evapore de tu mente.

La paja ociosa

Es aquella que te haces sin ningún tipo de motivación sexual, implemente porque te aburres y no tienes nada que hacer. Es la que se da en esas largas tardes de verano, cuando estás de vacaciones y tus colegas no pueden quedar hasta las nueve y todavía son las siete y no sabes cómo matar el tiempo hasta que llegue la hora. Si el nivel de aburrimiento es muy alto, puede derivar en la paja experimental, que es cuando te da por hacer chorradas como pelártela con la mano izquierda, untada en crema o con la mano fría.

La paja valeriana

La que te haces en momentos de estrés buscando no la satisfacción sexual (que nunca viene mal), sino la relajación posterior. Es lo que sueles hacer el día antes de un examen que llevas cogido con pinzas.

La paja valium o somnífero

Son las cuatro de la mañana en verano, no te quedas dormido ni a la de tres y mañana te tienes que levantar a las ocho... Pues eso, pajote al canto y en cinco minutos estás roncando. Existe una variante llamada paja gelocatil, que te la haces porque te duele la cabeza, con la intención de calmarlo. Los resultados pueden ser nefastos, con la cabeza y la polla a punto de explotar y con ganas de morirse.

La paja higiénica

Por extrañas circunstancias de la vida, llevas una larga temporada de inapetencia sexual y hace tiempo que no vacías las pelotas. Se hace imprescindible en momentos así darle al manubrio para evitar las molestas e incómodas de explicar poluciones nocturnas.

La paja celebrativa

Has conocido a una chica maja, y finalmente has triunfado... con dos cojones, cuando llegas a casa te la pelas para celebrar el polvo.

La paja sorpresa

Estás en el tigre tan tranquilo, notas algo raro, miras hacia abajo... ¡Ahí va! ¿Y esto? Te das cuenta de que estás empalmado y no sabes por qué. Pues bueno, ya que estamos, habrá que aprovecharlo..

La paja McAulay

Te la haces simplemente porque estás "Solo en casa"

La paja preparativa

Has quedado con una linda señorita que va a servir para que des rienda suelta a tus más bajas pasiones, pero no quieres quedar mal... ¿qué mejor que una buena manuela para evitar desagradables caídas del sistema de forma precoz? Existe un subtipo conocido como paja preventiva, y es la que te haces cuando tienes que hablar en público y no quieres quedar mal por culpa de una inoportuna e imprevista erección.

La paja rutinaria

Pues bueno, porque siempre te la pelas los viernes a las siete y media o el sábado después de comer, para no perder las buenas costumbres..

La paja reto

Es aquella que te haces simplemente por lo bien que queda conceptualmente habérsela hecho. Dos subtipos:

  • Por cantidad ("tengo que llegar a la séptima del tirón", suele desaparecer con la pubertad)
  • Por lugar, también conocido como paja estandarte (en lugares raros, como en clase, o en la sacristía...)

La paja innovadora

La primera. Tiene un no sé qué de misterio, de no saber qué va a pasar... finalmente te abre las puertas de un mundo nuevo, pero es una lástima que sólo ocurre una vez en la vida.

La paja Messengera

Aquella que realizas o cometes en plena charla de msn. Como nadie te ve, mientras los demás hablan, tú te tocas.

Como podemos ver, la masturbación es algo más complejo de lo que a priori parece. Recordemos, para finalizar, esa gran perla de la sabiduría popular:

"Adolescencia es la etapa de la vida de un hombre en la que aún cree que la masturbación es algo transitorio"

Según la técnica empleada

Lo último en técnicas de masturbación.

Esta práctica ha sido siempre atacada por los sectores más conservadores de la iglesia, y demás gente de bien, con afirmaciones como: "No te toques eso que te quedas ciego" ó "No te la machaques, que te salen granos".

Afirmaciones por otro lado, que todos los que estáis leyendo este documento, sabéis que son mentira. Antes de meternos en materia, es muy importante que usted comience a familiarizarse con su miembro, su amigo el calvo. Míreselo, cójalo, vea como se hincha, píntele unos ojos, hágale ropita. Cuando ya sea uno más, estará preparado. Y ahora ya, sin más dilación, vamos a pasar a relatar las técnicas milenarias que numerosos genios han ido acumulando en sus momentos de ocio, para nuestro disfrute.

La paja del misionero

Materiales: Si es usted un neófito en la materia, necesitará sin duda una revista, una película, o algún tipo de material de índole estimulante. Los grandes maestros prescinden de todo este tipo de añadiduras.

También necesitará papel higiénico, Kleenex, o material similar.

Recibe su nombre por analogía con su versión del coito, (de la cual sólo se diferencia en que no conoces gente).

Póngase cómodo, relájese, respire hondo. Una ver recolectado el material, proceda a asir el miembro viril, firmemente (pero sin estrangular), y comience un suave movimiento de vaivén, rítmico... hipnótico, desde la base hasta el glande (o capullo). No se preocupe si inicialmente no siente nada. A medida que el movimiento prosigue, verá como le invade una agradable sensación. Si su pene continua inerte y fláccido, compruebe con detenimiento los pasos anteriores. Si todo ha ido bien, al cabo de algunos minutos comprobará que necesita aumentar el ritmo: la máquina le pide más. La culminación de este paso llegará en breve. Con la mano que le quede libre, coja el papel higiénico, y colóquelo en la trayectoria que intuya vaya a seguir el pegote que surgirá como colofón glorioso de la tarea emprendida.

Nunca, repito NUNCA, lo haga sobre la revista, ya que si no, tendrá que pasar las hojas de tres en tres, e impedirá que otros familiares y/o amigos disfruten con tan preciado material. ¡Enhorabuena!. Ya es usted un iniciado en la paja del misionero.

La paja hidratante

Materiales: Lo mismo que la paja anterior, más crema hidratante, nivea, atrix, etc. ¡Nunca utilice jabón o gel de baño! (por experiencia).

El procedimiento es muy similar al anterior, sólo que esta vez, deberá embadurnarse el miembro con la crema. No se deje engañar por la aparente sencillez, ya que ésta es una técnica elaborada y supone una mayor preparación. Consulte preguntando a sus amigos, o a sus padres.

La técnica de la "paradinha"

Esta técnica le permitirá llegar a cumbres inexploradas de su persona, y de su miembro; su amigo el calvo. Aunque el comienzo es similar a la del misionero, lo que realmente la diferencia es la culminación.

Proceda como en la paja mencionada, pero prepárese para hacer la "paradinha" justo antes del momento cumbre. (en las primeras pruebas, tenga muy a mano el papel, ya que nunca se sabe cuando se puede fallar). Justo un instante antes del momento cumbre, detenga todo movimiento, aguante la respiración y concéntrese. Con la práctica logrará repetir la "paradinha" tantas veces como desee, antes de que tener que recurrir al papel.

Practique, ¡practique mucho!. No desaproveche ninguna ocasión. Lleve un calendario de camionero siempre encima, con la excusa de lo de las fechas. Es un instrumento muy útil en los duros comienzos. Esta técnica le llevara a convertirse en un hombre multiorgásmico.

El postre de la casa

Materiales: Un melón, un microondas y un cuchillo de cocina.

Esta técnica no sólo requiere un dominio de las técnicas anteriores, sino una gran pericia a la hora de elegir el melón: el objeto del deseo. No piense en él como en una fruta: véalo como un amigo, póngale nombre si es necesario. Con una precisión quirurjica, haga una incisión transversal en uno de los polos.

Deberá cortar lo suficiente para dejar hueco a su amigo el calvo. Compruébelo bien ahora, porque luego no tendrá tiempo, y podría echar abajo la operación. Una vez hecho el hueco, y comprobada con una incursión de reconocimiento, la validez de dicho hueco, prepárese para el segundo paso, que requiere una gran destreza. Introduzca el melón en el microondas, después de haber extraído el miembro. Caliéntelo durante breves instantes, dependiendo de la potencia del microondas. Un calor excesivo podría echar abajo esta operación, y muchas otras. Con gran rapidez y agilidad, abra el microondas y, mientras aún esté caliente, introduzca al calvo repetidas veces hasta consumar la operación. Muchos testimonios avalan que es exactamente igual a una vagina.

NOTA: No se olvide de tirar el melón a la basura, y no lo meta en la nevera para otra vez, ya una lamentable confusión puede llevarle a comer el auténtico postre de la casa (aunque por otro lado, no deja de ser un plato hecho por uno mismo, con todo el amor del mundo). Otra Nota: Si corta el melón justo por la mitad, tendrá para dos veces.

La mano que mece la cuna

Materiales: Una silla, u otro mobiliario rígido, que le permita estar sentado. El papel higiénico.

Deslice su mano habitual debajo de sus posaderas, hasta agarrarse el muslo de la pierna contraria, y siéntese encima, presionando el antebrazo. Si lo está haciendo bien, notará como su brazo se adormece. Deberá investigar hasta encontrar el punto exacto de adormecimiento. Cuando con la otra mano se pellizque los dedos de la mano habitual, y no los sienta, habrá llegado el momento de la acción. Tendrá unos breves momentos hasta que el brazo recupere su riego, en que le parecerá que se la está machacando otro.

La mano que mece la cuna (Enhanced)

Materiales: Una silla, y esmalte de uñas rojo pasión.

La mecánica es la misma que la anterior, solo que antes deberá pintarse las uñas de su mano habitual, para que en este caso, parezca que se la está machacando otra (mujer, no mano).

La mano que mece la cuna (re-enhanced)

Igual que en las anteriores, pero mientras se masturba con una mano, tiene la otra bajo el culo, para poder hacer relevos al recuperar la sensibilidad.

La alegría de la huerta

Materiales: Una bolsa de pipas vacía, o alguna de anchura similar, un puñado de lentejas, y un cordón o una goma elástica.

Meta las lentejas en la bolsa, e introduzca a Kojak dentro también. Con la goma elástica, fije bien la bolsa a la base de Mr. Proper, de forma que las lentejas no caigan, y ayuden a masajear al calvo. Proceda como en la paja del misionero.

No todo lo que vuela va a la cazuela

Materiales: Una mosca en perfecto estado de salud. Una bañera llena de agua caliente.

Cójase el insecto, y procédase a retirarle una de las alas. Métase en la bañera, y a modo de periscopio, asome a su amigo el calvo de entre las aguas. Cuando vislumbre tímidamente su calva, coloque al insecto en la calvo islote, y déjela hacer. La mosca comenzará a dar vueltas alrededor de la isla, generando así una plácida sensación. Todavía no conocemos a nadie que haya llegado al orgasmo con esto, pero sí a quien lo ha practicado. Esta vez no es necesario el papel, debido a que el chorro llevará al insecto por delante, directamente al agua (según las previsiones mas optimistas).

Que te la pique un pollo

Materiales: Un pollo muerto, una barra de pan, crema hidratante, y un microondas.

Extraiga la miga del pan, échela en un bol, y a modo de sopa de leche, úntela bien con la crema hidratante. Una vez tenga una masa compacta y suave, rellene el pollo desde su parte trasera con tal pasta. Introduzca a su amigo el calvo, para probar y hacer el hueco necesario, y al igual que con el melón, introduzca el conjunto (sin calvo) en el microondas. Una vez a la temperatura adecuada, proceda a ejecutar los pasos explicados previamente en "El postre de la casa". Esta variación da mejor resultado que la del melón, debido al tacto caliente y carnoso del ave.

¡Ojo!. Como en el caso del melón, le aconsejamos no dejarlo de nuevo en la nevera para posteriores usos. Recomendaciones:

Si su pollo tiene aun cabeza, decapítelo antes de efectuar el acto. Numerosos testimonios afirman que la mera visión de la cabeza asomando en las embestidas corta bastante el rollo.

A la cabeza del pelotón

Materiales: Esparadrapo, una venda, unas tijeras, y una bicicleta (Recomendamos que sea estática).

Rodee uno de sus muslos con la venda, y también a su querido amigo. Procure no saltarse este paso, si no quiere una depilación que nunca olvidará. Siéntese en la bicicleta, sin olvidarse de tener a mano las tijeras (Muy importante, ya que de lo contrario, una vez finalizada la etapa, se verá en grandes apuros). Sitúe al calvo sobre la parte vendada del muslo, y proceda a enrollar con el esparadrapo juntamente el muslo con el miembro. Una vez comprobada la correcta fijación, comience un movimiento de paseo sobre la bicicleta. Nada de sprints al principio. Vaya acelerando la marcha según su amigo le vaya indicando. Ésta será la mejor etapa de su vida. Una vez finalizada la faena, y superado el entusiasmo, proceda a cortar con mucho cuidado el esparadrapo y las vendas, para liberar al cabezón.

NOTA: Si no tiene bicicleta, también puede utilizar una máquina de subir escaleras, o unas escaleras poco frecuentadas.

Ay! me siento Flex

Materiales: Una cama con colchón y somier (¡De láminas, por favor!), una bolsa de plástico suave, un paño y cojines.

Advertencia: Esta práctica puede resultar peligrosa en extremo, si no se siguen los pasos indicados. Sobre todo es MUY importante que el somier no sea de muelles, ni tenga partes metálicas punzantes.

Colóquese a una altura cómoda mediante los cojines, de forma tal que pueda introducir a Constantino Romero, entre el somier y el colchón, para lo cual deberá levantar un poco en colchón. Coloque en la zona elegida para la incursión, y sobre el somier, el paño a modo de almohadilla para el miembro. Envuelva su miembro cuidadosamente con la bolsa, y sitúelo encima del paño. Pose delicadamente el colchón sobre el miembro, y comience a hacer el conocido movimiento de vaivén. Si el somier es de muelles, podría sucederle lo que a uno de nuestros ex-miembros honoríficos, que ensartó a Kojak en un muelle, para sorpresa suya, y de su madre que entró en esos momentos en la habitación. Su desgarrador alarido todavía resuena en nuestros corazones.

Twister contra el calvo

Materiales: Una aspiradora, y una bolsa de plástico suave, y una muñeca pepona, o cualquier otro patético peluche.

Extraiga el escobón de la aspiradora, dejando libre el tubo succionador. Perfore un agujero desde la nuca del muñeco hasta la boca. Introduzca el tubo succionador desde atrás, de forma tal que aparezca levemente por la boca. Envuelva al calvo en la bolsa, y tenga a mano el interruptor del aspirador. Meta su miembro en la boca del peluche, conecte el aspirador, y el muñeco que le hizo feliz en su infancia le hará mas feliz ahora. El muñeco puede guardarlo para posteriores usos. Si lo desea, puede usted probar el artefacto con otros orificios de su muñeco preferido. Si el muñeco hace algún tipo de ruido cuando se le aprieta, es mucho mejor, porque casi parece que estuviese participando activamente. Si su muñeco es uno de estos, no lo deje escapar: no son fáciles de conseguir.

Al sol que mas calienta

Materiales: Un radiador de pared, de los que tienen tubos, y un paño.

Encienda el radiador (o si tiene calefacción central, espere a la hora adecuada), y espere a que alcance la temperatura adecuada. Tenga cuidado porque estos radiadores tienden a aumentar la temperatura incluso después de haberlos apagado. Busque en su radiador el hueco óptimo para la tarea, envuélvase el miembro en el paño, y efectúe el movimiento estándar, arropado por el agradable calor del radiador.

La vaca loca

Materiales: Una vaca, un salero.

Coloque un poco de sal sobre el hocico del vacuno, para que le escueza un poquito. Al sentirse asi la vaca, sacará la lengua para quitarse la sal. Si justo antes de eso, le metemos el nákaro por un agujero nasal, entonces obtendremos placer gracias al efecto vaivén, y a los lametones de la vaca.

NOTA: Esta tecnica se pueda practicar con tu mejor amigo.

¡Otto, a comer tu Dog Chow!

Materiales: Un perro o un gato fiel y juguetón, y mermelada, miel o la golosina líquida preferida por su mascota.

¡Ojo!. No intente esta técnica si no confía totalmente en su mascota. Unte copiosamente con la mermelada a su sonrosado amigo, llame cariñosamente a su mascota y muéstrele el suculento menú. Él hará el resto.

Sus familiares y amigos ya no podrán decir que su mascota no sabe ningún truco, o que no sirve para nada.

Nota: Animales como tortugas, hámsters o peces de colores, no son recomendables para este método.


Lo sé, Figura, con esto me he alejado a pasos agigantados del Intimist Powah.

sábado, mayo 07, 2005

Sobre los atascos

Por lo visto me voy a tener que retrasar un poco más en poner el post sobre las pajillas, pero qué se le va a hacer... es normal que la gente se equivoque, lo que me molesta es que no se reconozcan los errores. Vamos a explicar cómo funciona el tema de los atascos, de una forma sencilla.

Para empezar, un dibujito:

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Hay 4 nodos (ciudades), etiquetados como a, b, c y d. Los 3 primeros nodos generan un tráfico por las aristas (carreteras) c1, c2 y c3 hasta el nodo d.

Cada uno de los nodos origen genera un elemento (coche) a intervalos regulares de tiempo T (me da igual si son regulares, o sigue una distribución exponencial, para el caso es lo mismo). Por lo tanto cada unidades de tiempo, se ponen 3 coches en circulación hacia d. La capacidad de d para absorber el tráfico es de 1 coche cada T unidades de tiempo.

Cuando llegan los 3 primeros elementos a d, se absorbe 1, y quedan 2 esperando a que pasen T unidades de tiempo para que entre el siguente. Pasa ese tiempo y entra otro (ya sólo queda 1 esperando), pero justamente acaban de llegar otros 3 coches más. Hay 4 esperando. Pasan otras T unidades de tiempo y entra otro coche (hay 3 esperando), pero llegan otros 3, así que ahora hay 6 a la entrada de la ciudad...

Conclusión de este modelo simple: la velocidad a la que hayan circulado los coches no importa para la formación del atasco, sólo las frecuencias de salida y de asimilación. Se acumulantantos coches por unidad de tiempo como la diferencia entre los que salen y los que pueden entrar. ¿En qué influye entonces la velocidad? Influye en el tiempo que tardan los 3 primeros coches en llegar, es decir, en el momento de formación del atasco; cuanto más rápido lleguen los coches, antes se formará. Una vez que hay coches parados a la entrada de la ciudad (que es donde están los semáforos), ya sólo influye la frecuencia con la que llegan nuevos vehículos.

Otro apunte sobre lo de aumentar los límites de velocidad... mientras la velocidad crece linealmente, el consumo lo hace de forma cuadrática (en el mejor de los casos, dependiendo de la eficiencia del motor) al igual que la distancia de reacción.

La idea que algunos proponen de ampliar las autovías con más carriles (o meter más radiales), pues bueno, pues fale, ahora caben más coches en menos metros y los atascos serán más a lo ancho. Parece mejor porque el embotellamiento está más cerca de tu destino, pero se tarda exactamente igual en llegar (al salir puede que tenga más efecto).

Sobre los atascos en las salidas, la explicación se encuentra en los nudos de circulación (incorporaciones, desvíos, cruces, pasos a nivel, etc.), donde la gente está obligada a reducir la velocidad por cuestiones de seguridad vial. No olvidemos que normalmente hay atascos hasta unos 50 km de la ciudad, que es la zona de los "parceleros" (hay mucha gente que sale de Madrid para volver a meterse en su urbanización a pocos kilómetros).

Aquí entran además algunos factores más subjetivos, como el efecto de intensificación de la frenada (en una fila de coches, el que va detrás siempre frena un poco más que el anterior para tener margen y no comérselo), lo que puede provocar que en un momento dado se pare la circulación en un punto mientras el frente de la marcha continúa su camino.

Y no andemos mareando la perdiz, que si tengo razón es que tengo razón (y cuando no la tengo y me lo demuestran, lo admito y agradezco que me hayan sacado de mi error).


Actualización


Voy a añadir esto, que a lo mejor ayuda a que se aclaren un poquito las cosas...

Hay en ciertas situaciones en las que aumentar la velocidad de los elementos circulantes sí que evita la congestión; el ejemplo más claro son las escaleras mecánicas del metro.

Aquí la diferencia radica en que cuando alguien sube más deprisa andando, al llegar arriba, puede proseguir hasta el andén donde no estorba, y más gente puede continuar subiendo.

Sin embargo, si el andén estuviese saturado, da completamente igual que subas parado o corriendo, ya que en cuanto llegues arriba no vas a poder dejar pasar a nadie.

Con lo de los semáforos pasa lo mismo que con los vagones... cuando pasa uno, desaloja cierta cantidad de gente, y pueden pasar más personas, pero da igual lo rápido que lleguen, que hasta que no llegue el próximo convoy no van a poder progresar.

Así que da igual que los semáforos estén dentro de la ciudad, ya que el efecto se nota en el punto por donde converge la afluencia de gente (o de coches, que ya no sé de qué ejemplo estoy hablando), ya sean las escaleras mecánicas o las carreteras nacionales.

miércoles, mayo 04, 2005

El puente de Mayo

Me resistía a escribir sobre política, ya que si tuviese que poner algo cada vez que los políticos me abochornan, saturaría el weblog rápidamente.
Pero lo que he visto y oido últimamente ha sido alucinante... dice Rajoy que la culpa de los atascos la tiene el Gobierno, por falta de previsión... así que en 1 año se pueden tomar medidas para evitar los atascos... ¿y qué hizo el gobierno anterior durante sus 8 años de mandato?
Es tremenda la facilidad con la que se manipulan los datos, lo que no sé ya es si con la misma facilidad la gente se traga las cosas, porque por ejemplo, puedo decir yo ahora lo siguiente:
  • Los atascos se producen debido a que más gente tiene coche, lo cuál significa un incremento del nivel de vida.
  • Hay más gente que sale de vacaciones, lo cuál también es un incremento en la calidad de vida.
  • Hace buen tiempo gracias al gobierno del PSOE.
¿Por qué no se le ha ocurrido a ningún socialista replicar eso? ¡que me contraten como asesor del ejecutivo ya!

viernes, abril 29, 2005

Pequeños cabroncetes

Ah, el buen tiempo... cómo cambia la vida en la Escuela Politécnica Superior cuando llega el calor... Se nota sobre todo por las chavalas; esas exuberantes mozas paseándose lujuriosamente por el campus... arf... volvamos al mundo real ¿dónde cojones se meten en invierno? ¿eh? porque yo sólo las veo en verano y en época de exámenes en la biblioteca, para joder a los pobres estudiantes de ingeniería cuando intentan empollar. Y vaya que si empollan... tanto que a más de uno le están a punto de romperse los huevos (eclosionar, ese es el término técnico).

El tema de las chavalas en la Escuela da para mucho, pero es algo secundario. Cuando viene el buen tiempo nuestra vida cambia sobre todo porque en lugar de intoxicarnos en la cafetería, salimos al patio a comernos unos bocatas mientras tomamos el solecito. A veces también los acompañamos con unas birrillas, pero sobre todo los acompañamos con entretenidas charlas sobre los temas más dispares. Ayer tocó la masturbación, un gran tema comodín donde los haya y que a mí me gusta mucho por el juego que da, y me prometí escribir un post recopilando material sobre el arte de las pajillas, pero mientras tanto, voy a hacer un pequeño resumen sobre lo que se habló hoy.

La cosa empezó mientras volvíamos al campus con los bocatas en la bolsa, cuando alguien comentó algo sobre el sistema educativo (lo típico de ESO vs EGB), y yo pensé que los niños que más estudiaban en el colegio luego eran unos fracasados... normal, coño, si necesitaban estudiar tan pronto, es que no iban a dar mucho más de sí. El caso es que yo era de los que se pasaban todo el día en el pasillo. Mi hermano ya estaba acostumbrado a verme castigado en los cambios de clase. Recuerdo cuando un día, lleno de orgullo me dirigí a mi madre y le dije:
-Mamá, hoy no me han echado de clase.
-¿CÓMOOOOO? ¿¿QUE HASTA HOY TE ECHABAN SIEMPRE??
-Hmmmmm... (visto así ya no suena tan bien).
He de añadir que en el instituto sólo me echaron una vez de clase, con la categórica sentencia de "piensa en lo que has hecho, y cuando estés dispuesto a pedir disculpas vuelve a la clase". Todavía me están esperando. En la universidad me tuve que ir yo una vez porque me estaba descojonando. Era una clase de Análisis Numérico. A Pablo (11811) y a mí se nos ocurrió analizar los números de una forma peculiar, que era encontrar todas las rimas posibles del estilo:
- 1: que te folle un tuno.
- 2: (si a alguien se le ocurre una rima que me la mande).
- 3: te la meto del revés
- 4: pa' tu culo mi aparato.
- 5: por el culo te la hinco.
- 6: os la meto y no lo veis.
- 7: mi polla en tu ojete.
- 8: por el culo te la abrocho.
- 9: me la agarras y se mueve.
- 10: (aquí no me acuerdo, pero casi seguro que había algo).
- 11: mi polla es como el bronce.
- 12: (no estoy tan seguro de que hubiese rima aquí).
- 13: me la agarras y me crece.
- 14: (bueno, como el doce)
- 15: en el culo te hago un esguince.
...
- 30, 40, 50... : mi polla te revienta.
por supuesto, iban saliendo de forma desordenada, y cuando llegó el número cuatro, yo entendí mal lo que Pablo me dijo y no podía evitar descojonarme. Cuando conseguía relajar la musculatura de mi mandíbula y serenarme, me disponía a susurrárselo a mi compañero cuando me volvía a dar un ataque de risa. Intenté escribírselo, pero el efecto era el mismo. Me estaba partiendo por una gilipollez enorme. Resulta que en lugar de "pa' tu culo mi aparato" yo había entendido "por tu culo [se mueve] mi aparato". A veces las diferencias más sutiles hacen los cambios más radicales. En el descanso de la clase me disculpé con el profesor y le pedí que me recomendase bibliografía para la lección, porque no podía aguantar el resto de la clase con seriedad. Se lo tomó bastante bien (hay que decir que ese año suspendí Análisis Numérico).

Volvamos a la charla, ya situada en el cesped, bocata en mano (y boca). Cuando se evoca la infancia, se da ese efecto contagioso que hace que todos nos pongamos a hablar como descosidos sobre cuando éramos enanos, atropellándonos un poco, para ver quién hacía las mayores trastadas.

Empezamos con una sesión de pirotecnia, hablando de petardos que quebraban ladrillos reduciéndolos a añicos, petardos pinchados en mierdas salpicando a los artificieros, petardos rompiendo botellines, cohetes dirigidos hacia ancianos, dardos explosivos voladores, cabinas telefónicas reventadas por petardos del 15... por suerte ninguno habíamos llegado a dominar el arte de la bomba de amoníaco. En ese apartado también hubo que añadir actividades piromaníacas varias, como usar los insecticidas "de forma eficaz", crear cohetes caseros y bombas de humo con cerillas. Hasta aquí todos bastante empatados.

Luego llegó el momento de las armas de proyectiles. Los chicos de ciudad no somos expertos en el arte de lanzar piedras, entre otras cosas, por su escasez en entornos urbanos, así que hemos tenido que desarrollar otras técnicas algo más refinadas con lo que teníamos a mano. Los tirachinas son el arma por excelencia, debido a su gran potencia y a al gran variedad de proyectiles que pueden disparar, sin duda ahí Hugo se llevó la palma, al emplear canicas para destrozar cristales reforzados. Yo me convertí en un maestro del tirahuitos, llegando a llevar encima de forma cuasi-permanente una riñonera con municiones variadas para al menos 4 tipos distintos de tirahuitos (los de rollo de papel, otros hechos con las fundas de los carretes de película fotográfica, unos con cuellos de botella y por último los "recortados" hechos a base de rollos de celo), una munición muy popular eran los "tomatitos", sobre todo cuando los dejabas secar.

Después de las cosas de críos, llega el momento de sacar a relucir las partes más oscuras y tenebrosas de nuestro pasado, maldad infantil en estado puro. Como dijo el Maestro Yoda:
- Más fácil, más rápido, más seductor...
- ¡Coño, Yoda, si es que el Lado Oscuro lo tiene todo!
El Cana no empezó muy fuerte, algunas de sus cabronadas más gordas eran rellenar balones de playa con arena para que los chuloplayas hiciesen el ridículo delante de las novias al patearlos y quedarse con el pie destrozado. Hugo subió bastante el listón, con la agresión a un tío calvo con un caramelo duro, con chichón incorporado. Yo por mi parte adquirí una sutileza y refinamiento exquisito en el manejo de la mierda. Mis amigos y yo empezamos entrenándonos con trampas sorpresa. Se trataba de introducir un buen mojón en uno de esos monederos que tienen dos varillas de metal flexible como cierre, y que se suelen abrir de golpe cuando se hace presión... aquello era sobrecogedor, ver a la gente agacharse a por el monedero, apretar para abrirlo y saltarles el tordo a las manos. Lo más sorprendente fue cuando una señora limpió las monedas que habíamos metido dentro de cebo, se las metió en el bolsillo y se fue tan campante.

Pero sin duda, la obra cumbre fue aquella vez que se cruzaron en nuestro camino una buena plasta humeante y un motero del telepizza haciendo una entrega. La moto desamparada era la víctima perfecta. Con la ayuda de un palito, procedimos a untar bien de cataplasma los manillares. El excedente fue a parar a la caja donde se transportan las pizzas (a mí eso ya me pareció de un mal gusto excesivo, que hay gente que come las pizzas que llevan ahí, coño). Como en aquella época yo ya había visto muchas pelis de agentes secretos, sabía que la mejor forma de pasar desapercibido no era salir corriendo ni camuflarse, sino simplemente actuar con naturalidad. Así que con toda la naturalidad que pude, me senté en una valla a ver cómo el motero se pringaba de mierda. Pero cometí 3 errores:
  1. Estar mirando al motero no es pasar desapercibido.
  2. Descojonarse del motero no es pasar desapercibido.
  3. Si eres la única persona que hay en toda la calle, desde luego que no pasas desapercibido.
En lo que sí que acerté fue en salir corriendo a toda pastilla, con tal suerte que pilló a otro de mis compinches camuflados mientras yo salía por patas. Luego vimos al pobre motero subir por la calle con unos papeles en los manillares y con cara de muy mala hostia. Por lo menos no le habíamos pringado también el asiento (creo).

En fin, se hace tarde y creo que por hoy ya está todo el pescado vendido. Si alguno de los lectores es cliente del telepizza, que tenga cuidado con el pepperoni.

miércoles, abril 27, 2005

Ajustar subtítulos (o cómo pierde el tiempo un informático)

Una buena forma de practicar idiomas (por lo menos en lo que a la comprensión se refiere, hablarlos y escribirlos ya es otra cosa) es ver películas con subtítulos. Hace poco me enteré de que se podían poner los subtítulos a las películas en divx simplemente copiando un fichero ".sub" con el mismo nombre de la película cuando la reproduces.

Me puse a ver una película en inglés, con los subtítulos recién bajados (también en inglés), y cuál fue mi chasco cuando descubrí que el texto aparecía desfasado unos 18 segundos con respecto a la voz. Cualquier persona normal hubiese probado a bajarse otro fichero, o simplemente hubiera prescindido de los subtítulos. Pero yo no soy una persona normal. Así que le eché un vistazo al fichero de los subtítulos y aquí tenéis un ejemplo de lo que vi:

0:0:27.99,0:0:29.71
My children...

0:0:29.83,0:0:31.82
from the very beginning...

0:0:31.94,0:0:36.23
it was the children[br]who gave me my power.
Consiste en líneas con los tiempos de inicio y fin seguidas por los textos que aparecen en esos intervalos.

Me puse manos a la obra e hice un programilla que leía el fichero y sumaba (o restaba) una cantidad de tiempo constante a todos los indicadores temporales. Tras un rato haciendo pruebas y arreglando fallos (es lo que pasa cuando uno se pone a programar en plan albañilería), ya tenía el programa funcionando. Copié el nuevo fichero y me puse a ver la película. Los primeros textos estaban en una sincronía perfecta, pero noté que según iba avanzando la película se iban volviendo a quedar desfasados. Vaya jodienda, tanto trabajo para nada. Pero no me iba a dar por vencido tan fácilmente.

Volvía a reproducir la película, anotando los tiempos en los que empezaban cada frase y comparándolos con los que había en el fichero. Efectivamente, la diferencia no era constante, sino que cada vez se hacía mayor. Tomé unas cuantas muestras, repartidas por todo el metraje de la película y las copié en la hoja de cálculo. Pinté una gráfica en la que en un eje estaban los tiempos observados y en otra los definidos en el fichero de subtítulos. Aquello parecía una recta, por lo menos era algo esperanzador, no todo estaba perdido.

Cogí el libro de Álgebra de primero de la carrera, le quité el polvo que tenía encima y busqué cómo se hacía una aproximación por mínimos cuadrados. Ah, aquellas fórmulas me resultaban tan familiares y entrañables... al fin encontré una sección en la que explicaban cómo aproximar una recta, justo lo que yo necesitaba. Antes me hubiese puesto a mirar los teoremas para asegurarme de que entendía por qué funcionaba, pero ahora me bastaba con aplicarlo. 5 años dan para perder mucho interés por las cosas.

Ahora que ya tenía la fórmula y los datos, tenía que encontrar la solución al problema. Abrí el octave y me puse a echar las cuentas con los vectores y las matrices. Resultado final: los tiempos reales estaban relacionados con los predefinidos por la siguiente función: f(t) = -15 + t*0.96

Cambié mi programilla para que además de sumar un tiempo, multiplicase por una constante y... alucinante, los textos coincidían con la voz. Increible que una chapuza así haya funcionado.

Para los que gusten de estas cosillas, les pongo el código del super-programón, hecho en Java.


import java.io.*;
import java.util.StringTokenizer;

public class SubAjust {

private static String SEPARATORS = "";
private static String NOT_SEPARATORS = "0123456789" + Time.DELIMS;

BufferedReader _br;
Time _dt;
double _factor;

public static void main(String[] args) {
for (char c = 0; c < 256; c++) {
if (Character.isDefined(c) && NOT_SEPARATORS.indexOf(c) == -1) {
SEPARATORS += c;
}
}

BufferedReader br = new BufferedReader(new InputStreamReader(System.in));
Time t = new Time(args[0]);
double f = Double.parseDouble(args[1]);

try {
new SubAjust(br, t, f).parse();
} catch (IOException e) {
e.printStackTrace();
}
}

public SubAjust(BufferedReader br, Time t, double f) {
_br = br;
_dt = t;
_factor = f;
}

public void parse() throws IOException {
String line;

line = _br.readLine();
while(line != null) {
try {
System.out.println(parseLine(line));
}
catch (Exception e) {
System.out.println(line);
}
line = _br.readLine();
}
}

private String parseLine(String line) {
String tmp;
String time1text;
String time2text;
String padding;
Time time1;
Time time2;

StringTokenizer st1 = new StringTokenizer(line, SEPARATORS);
StringTokenizer st2 = new StringTokenizer(line, NOT_SEPARATORS);

padding = st2.nextToken();
time1text = st1.nextToken();
time2text = st1.nextToken();

time1 = new Time(time1text);
time2 = new Time(time2text);

time1 = time1.mult(_factor).sum(_dt);
time2 = time2.mult(_factor).sum(_dt);

tmp = time1.toString() + padding + time2.toString();
return tmp;
}
}

class Time {

public static final int [] BOUNDS = {60, 60, 100};
public static final String DELIMS = "::.";

long centseconds = 0;

Time() {
}

Time(String s) throws IllegalArgumentException {
String tmp;
long mult;
int from;
int to;
try {
from = 0;
to = 0;
for (int i = 0; i < BOUNDS.length; i++) {
mult = 1;
to = s.indexOf(DELIMS.charAt(i), from);
tmp = s.substring(from, to);
for (int j = i; j < BOUNDS.length; j++) {
mult *= BOUNDS[j];
}
centseconds += Long.parseLong(tmp) * mult;
from = to + 1;
}
tmp = s.substring(from);
centseconds += Long.parseLong(tmp);
} catch (Exception e) {
throw new IllegalArgumentException(e);
}
}

public String toString() {
String tmp = "";
long cs = centseconds;
for (int i = BOUNDS.length - 1; i >= 0; i--) {
tmp = DELIMS.charAt(i) + "" + (cs % BOUNDS[i]) + tmp;
cs /= BOUNDS[i];
}
tmp = cs + tmp;
return tmp;
}

public Time sum(Time o) {
Time tmp = new Time();
tmp.centseconds = this.centseconds + o.centseconds;
return tmp;
}

public Time mult(double d) {
Time tmp = new Time();
tmp.centseconds = (long) (centseconds * d);
return tmp;
}
}

¿Y a cuento de qué viene todo esto? ah, sí... esto era un ejemplo en el que había pensado para hablar sobre la alfabetización informática. La mayoría de la gente que se viese en la necesidad de hacer algo parecido, ¿qué habría hecho? seguramente cambiar a mano, una a una, todas las líneas, mientras iba dándole a la pausa a la película y miraba en qué segundo empezaban cada frase. A ojo de buen cubero, tardaría en hacer eso el doble de la duración de la película y además ya la habría visto para cuando quisiera utilizar los nuevos subtítulos.

Pues cosas así pasan a diario cuando la gente trabaja con ordenadores (puede que no tan exageradas). En un próximo post daremos cuenta de ello.


Actualización


Hay otro formato de subtítulos con el que me he encontrado, que tiene las marcas de tiempo por fotogramas. Un ejemplo:

{11186}{11271}Sixty-eight...sixty-nine...
{11272}{11325}seventy...seventy-one...
{11326}{11362}Come on, will you?

De nuevo, estaba desincronizado, por lo que hice el nuevo ajuste por mínimos cuadrados (de frames a centésimas de segundos) tomando algunas muestras y un nuevo programa, esta vez en Python, que trataba con ese formato.

#!/usr/bin/python
#cambiar estos valores (pendiente y corte en origen)
m = 3.3368
r = -14.1243

import sys

def csecsToTime(csecs):
t = csecs
result = "." + str(t%100)
t /= 100
result = ":" + str(t % 60) + result
t /= 60
result = ":" + str(t % 60) + result
t /= 60
result = str(t) + result
return result

def transform(orig):
return csecsToTime(int(int(orig) * m + r))

f = file(sys.argv[1])

for line in f:
tokens = line.replace("{","").split("}")
print transform(tokens[0]) + "," + transform(tokens[1])
print tokens[2].replace("\r","")

El programa es mucho más corto que el anterior, más que por la mayor sencillez de Python, por la simplicidad del fichero a procesar (no había subtítulos que ocupasen múltiples líneas, no había que leer marcas en formato H:M:S.CS) y que los parámetros están incluidos en el fuente, que para eso es un script.

martes, abril 19, 2005

Me cago en la tolerancia

Sí, queridos amigos, el título del post no está equivocado (¡oh! ¡Fortran diciendo algo políticamente incorrecto!).

Apenas veo la televisión, para tragarme una mierda genérica prefiero navegar por Internet, donde puedo consumir mierda más a mi medida. Pero últimamente están proliferando algunos programillas interesantes (¿será cosa del talante?) que uno puede ver si no le entra demasiado sueño.

Acabo de llegar de ver 59 segundos, que por cierto, muy maja la moderadora, echando mis cuentas de ingeniero pervertido me sale que suma más de 10 puntos... perdón, volvamos al tema principal, que estaba viendo el debate, sobre lo de las elecciones vascas y sobre la elección del nuevo Papa. Como supongo que todos los que leéis mi weblog ya sabéis la opinión que me merecen estos temas (si hay alguien nuevo se lo resumo: no me gustan los gorrones, los asesinos ni los farsantes), no me voy a centrar en eso.

Quería dejar constancia por escrito de algo que siempre he comentado con mi hermano, y es que la palabra "tolerancia" me da un poco de asco. Es una de esas palabras que emplean los progres como si les fuesen a dar el premio Nobel de la paz por repetirlas y acaban desvirtuándose. No me gusta la connotación que tiene. Las cosas que se toleran suelen ser negativas. A mí no me hace gracia que algún soplapollas me "tolere" porque no pienso como él. La tolerancia es como la limosna del respeto, que se la das a los pobres porque no pueden ganárselo.

Se me viene a la cabeza cuando algún giliflautas me dijo que me compadecía por no creer en Dios. ¿Qué es eso de compadecerme? ¿Acaso estoy yo enfermo para que usted tenga que apenarse por mí? Eso de la compasión... tampoco me gusta, me suena a la hermana bastarda de la comprensión.

Resumiendo: me parece a mí que tras esas palabras tan políticamente correctas como son la tolerancia y la compasión, se esconde la soberbia del que se cree en posesión de la verdad abosluta y que no le queda más remedio que aguantar ó sentir lástima por los que no piensan como él.

jueves, abril 14, 2005

Fotos de Méntrida

Aquí unas cuantas fotos de aquel apasionante fin de semana. Lástima que no se pueda apreciar el frío que pasamos...

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Una perra, en plena sacudida de babas (impresionante).

sábado, marzo 26, 2005

más de pueblo que las amapolas (y III)

- Hmmm... tengo frío... no me puedo mover bien... ah, estoy en mi saco de dormir... ¿qué es esto que me estoy clavando? es mi abrigo, tengo el walkman en el bolsillo... ¿y ese ruido? - plonk, plonk, plonk... ¡plonk!... plonk, plonk, plonk... ¡plonk!... plonk, plonk, plonk... ¡plonk!... - Alguien está jugando al baloncesto ahí fuera... la canasta debe estar en el otro lado del muro. ¿Dónde dejé mis zapatillas? el salón... están en el salón... el suelo está frío... por suerte, tengo los calcetines puestos... ¿mojado? ¿qué cojones acabo de pisar? hay un cubo de fregar al lado... voy a cambiarme los calcetines y a calzarme.

Abro la puerta y salgo al campo. Ahí fuera están las dos perras. La bastarda rottweiler de ochenta kilos a la que no había visto hasta ahora me mira y empieza a gruñir. Lentamente retrocedo hasta la casa y cierro la puerta detrás de mí. Al cabo de unos minutos llegan Omar y Javi de jugar al baloncesto al otro lado de la casa. Salgo con ellos y la perra parece no prestarme más atención. Es todo un alivio.

Salieron algunos más y nos pusimos a desayunar unos croisants de chocolate. Después nos pusimos a recoger las cosas de la cena. Tengo el perolo vació de la sangría, sólo con los restos de fruta en el fondo. Miro a las perras. Vuelvo a mirar los restos de fruta empadados en alcohol. Vuelvo a mirar a las perras y les lanzo un par de piezas. Hay una diferencia fundamental entre perros y gatos que hace que yo me decante por los primeros: los perros son unos borrachuzos.

Una vez se hubieron levantado el resto de la gentecilla, nos pusimos a... comer. Preparar comida para doce personas es complicado, sobre todo cuando la cocina es pequeña y se meten seis personas en ella. Así que sucedió lo inevitable: como somos gente muy educada y no nos gusta que unos empiecen antes que otros, a los que les tocaron los platos hechos al principio tuvieron que comer frío.

A la hora de fregar los platos, alguien me miró a mí y dijo "que frieguen los que no han hecho nada". ¡Pero serás joputa! ¡Seis personas en una puta cocina de mierda no son seis personas cocinando! En fin, no sirve de nada que ahora me cague en la puta madre de todo el mundo, y además estaría muy feo, pero fregar los platos de arroz con tomate de doce personas en una pila que había en el exterior de la casa y con el agua gélida es algo que no olvidaré en mucho tiempo. Sobre todo porque el resto de la gente estaba tocándose los huevos. Hijos de puta...

lunes, marzo 21, 2005

más de pueblo que las amapolas (II)

Nos acercamos a la hoguera, en torno a la cual están reunidos el resto de colegas. Saludamos y nos metemos en la casa a dejar el equipaje (el saco de dormir, básicamente).

Volvemos a la hoguera, a sentarnos tranquilamente alrededor del fuego. No hay sillas para todos, así que habría que ir a la casa a por más... es demasiado trabajo, un adoquín y unos tocones que hay a mano harán de asiento para los menos remilgados.

Nos sentamos a calentarnos un poco y a echar unos traguillos. Se está muy bien con los cubatillas alrededor del fuego... si no fuese porque éste va menguando. Hay que echar más leña. Por lo visto tenemos que cotarla nosotros mismos con un hacha de unos maderos ya talados. ¡Cojonudo, dadme un hacha que ya voy borracho!

Al grito de ¡ORIEEEEENT! me lanzo como un salvaje, hacha en mano, a por los leños. Mi furia bárbara acaba con ellos al instante (o al menos eso es lo que me parece a mí). Todavía me sorprendo cuando miro hacia abajo y veo que tengo todos los dedos de los pies. No tarda alguien en venir a pedirme el hacha... por lo visto los objetos peligrosos son para los borrachos como los lapiceros para los tontos.

Ya tenemos un fuego hermosote, así que esperamos pacientes a que se vayan formando las brasas. Cuando se van extinguiendo las llamas alguien repara en que hay que montar una plataforma para colocar las parillas... Coño, que son normas básicas, eso se hace antes, también por seguridad. Colocamos unos ladrillos alrededor de la hoguera intentando quemarnos lo menos posible.

Le pegamos cuatro leches bien dadas a las maderas que aún arden para que se rompan y formen las brasas rápidamente. Colocamos las parrillas sin demasiados remilgos ni limpiezas previas... que lo que no mata engorda y esto no es ningún campamento de nenazas.

Había unos 4 kilos de panceta para asar, por lo que se intentó empezar a despachar lo antes posible en las dos parrillas. No tardan en surgir las disputas, ya que uno de los presentes tiene algún problemilla con la panceta (por eso de las grasas, creo, a lo mejor al final sí que va a ser un campamento de nenazas)... en fin, que el menú alternativo para el chico consiste en choricillos y sardinas.

La solución inteligente al problema es destinar una de las parrillas a hacer chorizos mientras que la otra sigue con la panceta y dejar el pescado para el final, ya que como todos sabemos, una vez que has frito pescado en una parrilla todo lo que frías después va a tener sabor a pescado. No sé cuántas veces pude decirlo. No sé si se podría gritar más alto. El caso es que vaya usted a saber por qué, a alguien se le metió en los cojones que había que hacer el puto pescado antes que el chorizo. Olé tus huevos, intrépido cocinero. Ya has demostrado que eres más chulo que nadie y que se tiene que hacer tu voluntad, aun cuando el interesado dijo explícitamente que le daba igual comer antes el chorizo.

El desaguisado culinario se intentó camuflar con abundantes dosis de alcohol. Y la cosa surtió efecto, oiga. Pero para lo del frío la cosa no es tan sencilla... no sé cómo se lo montan los rusos con el vodka, pero yo seguía congelado. Por eso muchos de nosotros arrimábamos los pies a las brasas... hasta que empezaba a oler a goma quemada.

Mientras algunos nos colocábamos oliendo los vapores de nuestras zapatillas, a Nacho se le ocurrió sacar la guitarra para amenizar la velada. La idea estuvo guay, si no fuese porque él tocaba y luego cada uno cantaba lo que mejor le parecía. Yo seguía bebiendo. Hubo un momento en el que mis aburguesados amigos y yo nos pusimos a cantar canciones revolucionarias.

Cuando se extinguió por completo se pensó que una buena idea sería meter las brasas en una gran marmita a modo de brasero y llevarla dentro de la casa para que calentase algo el ambiente. Entramos todos en la casa y empezaron a poner música. Yo estaba bastante cocido y me tumbé en el sofá, intentando echar alguna cabezada entre el jaleo. No hubo manera.

Una vez se hubo calmado el ambiente, nos distribuimos por las camas. Me asignaron una litera que daba un poco de yuyu... era muy estrecha, muy alta y sin ningún tipo de elemento para prevenir caidas. Solicité un traslado a algo más cerca del suelo y me tocó un colchón al lado de la perola de las brasas. El ambiente estaba un poco cargado por el humo, lo cual también acojona un poco cuando uno está a ras de suelo. Para evitar posibles asfixias sacamos el perolo y abrimos las ventanas de par en par para que se ventilase la casa. Al final hacía frío y olía a humo.

A partir de aquí cada uno tiene una versión distinta de la noche, según dónde estuviese durmiendo. Le he pedido a varios de los allí presentes que me contasen lo que sucedió desde su perspectiva, y aquí van algunos relatos:

Figura's Night
Lo reconozco, yo quería acostarme con Javi, en su cama, pero tras recibir su negativa me dispuse a desenrollar mi saco de su funda. Nos acostamos, él en su cama y yo abajo, en el suelo, me tumbé dentro del saco y me di cuenta de que no era capaz de mantener todo el ron ingerido antes y fue cuando, linterna encencida en mano, mantuve una seria batalla contra mí mismo para no regurgitarme encima.
Mientras la linterna apuntaba a un cable negro que era la toma de luz de esa habitación, fue cuando me empecé a mosquear y comencé a decir en alto - Ehhhhhhh Javiiiiiiii que hay una cucaracha en el techo, cabrón, justo encima de miiii - a lo que me contestó - Pero cabrón ¿quieres acostarte ya? no es una cucaracha. - El caso es que no me lo creí y seguí chillandolo hasta que al día siguiente me convencí de que efectivamente era un cable ancho para una toma de luz.
Un poco mas tarde cedí en mi lucha y por si Javi tenía frío le puse una manta Lo Monaco de vómito por encima de las demás; él intuyó el desastre y me preguntó si le habia vomitado en la cama y yo borracho le prometí que no. Al confirmar que me confundí, me preguntó si al menos había podido evitar rociar el colchón que tenía debajo de mi saco, a lo que respondí lo mismo. Y volví a errar. Él, exasperado, se fue a intentar dormir entre dos sillas, estirado y tenso, estilo fakir, y yo medio muerto, borracho, congelado y con cargo de conciencia fui a prestarle mi saco para q no se helara. Tras su segunda negativa de la noche, se comenta que se mudo a una litera* y que después de media hora en ella, acabo en el altillo acojonado de frio y miedo y se puso a recoger la mierda de los demás ya con los primeros rayos del Sol.
Antes de eso, también fui a buscarle y dada mi consternacion, le pregunté ese mítico: Javi, ¿estas bien? - A lo que el me respondió - ¡Pero joputa! ¿y me lo preguntas tú? ¿eso no debería decírtelo yo? - en el apartado de rumores, agregaré que Iván (el chapas) fantasea aun con la idea de creerse el mismo que le desperté con el sonido de mis efluvios al caer sobre la cama de Javi, a lo que yo alego que eso es imposible: las mantas absorben la mayor parte del sonido.
No he pasado más frío en mi vida que aquel día, limpiando parte de lo desechado en esas condiciones, en camiseta y escuchando sólo el sonido de mi mandíbula repicando de frío, estaríamos a -6 ó así; ya que me molesté en ver las temperaturas en el teletexto al llegar a casa y dado q eso era un páramo infame, pues seguro que más**.
Sr. Fortran, así fue y así se lo hemos contado.

* La misma litera en la que yo me negué a dormir, por la altura, la estrechez y la poca distancia con el techo. Qué huevos, Javi.
** Lo que el Figura pretende decir es "más frío", así que "seguro que menos" (temperatura).

Quedan más relatos de otros protagonistas, y la narración de las peripecias que acontecieron al despertarnos y al volver a nuestras casas... joder, qué chollo, ¡esto da para un par de posts más!

miércoles, marzo 09, 2005

más de pueblo que las amapolas (I)

Volvemos con una batallita, aunque no está muy fresca, ya que relataré lo acontecido el fin de semana pasado en la finca de mi colega Jagore... se trata de una escapada rústica al más puro estilo "road movie".

La cosa no empezó con muy bien pie. Una gran desorganización a la hora de hacer las compras. Siempre nos pasa lo mismo... abundante alcohol y escasa comida. Que por otra parte, yo no me quejo, pero como muchos otros, prefiero beber con el estómago lleno.

El plan era que la mayoría de la gente iría allí al medio día y tres más llegaríamos por la tarde. Omar y yo teníamos que ir a recoger a Nacho a Leganés, ciudad en la que paso la mayor parte de mi vida y sólo conozco la Universidad y La Cubierta. Conseguimos llegar no demasiado tarde, y yo ya tenía unas cuantas llamadas perdidas de Nacho en el móvil (lo tenía apagado, ya que estaba casi sin batería) que se estaba congelando esperándonos.

Fuimos hasta el barrio a recoger el equipaje de Nacho y Omar y a pirarnos en el coche de Nacho, que es más grande que el Ibiza Makinero.

Nos subimos al coche. Nos asalta una duda:
- Oye... ¿cómo se llama el pueblo de Javi?
- Hmmm... ¿Serradilla?
- No jodas, ese es el de Extremadura.
- ¿Y no íbamos a Extremadura?
- No, coño, vamos al otro pueblo, que está en Toledo.
- Ya me parecía a mí un poco lejos para un solo día...
- Entonces... ¿cómo cojones se llama el pueblo?
- Ni puta idea.
- Cojonudo.
- ¿No lo sabías tú? Que eres el que conduce, tío.
- Qué va, anda saca el mapa y llamad a alguno de éstos.
- Que llame Omar, que yo estoy ya casi sin batería... (y sin saldo)
- Joder, tío, el Dani lo tiene apagado o fuera de cobertura...
- Llama al Toad...
- Tampoco.
- Joder, pues llama a Javi.

Al cabo de un rato, nos llama Dani:
- Tío, ¿que cómo se llama el pueblo?... Méntrida
- Coño, Méntrida, si me suena... Lo tengo localizado.
- Dice que se tarda unos tres cuartos de hora...
- Dile que en veinte minutos estamos allí.

Se pone en marcha la máquina infernal y nosotros con ella. Vamos escuchando a Los Panchos, cuando suena el móvil de Omar:
- ¿Que pillemos velas?
- ¿Estos tíos qué cojones se han fumado?
- Diles que ya hemos pasado Alcorcón, que no paramos ni de coña.
- Oye dile que te vaya diciendo cómo hacemos para llegar a la finca desde Méntrida...
- Han colgado.

Al cabo de 20 minutos llegamos a Méntrida. Hay llamada al móvil de alguno, para que nos indiquen. No nos aclaran nada. Nos guiamos por nuestro instinto. Nos llaman. Que vayamos a la entrada del pueblo.

Después de esperar un rato, aparecen nuestros colegas. Les seguimos. Nuestro instinto nos había servido muy bien (como a Luke Skywalker) y sólo al final nos habíamos despistado, pero estábamos bastante acertados en el camino que habíamos tomado. Llegamos a un camino de tierra, y Javi nos aconseja que dejemos el camino antes de bajar hasta la casa, ya que si llueve sería prácticamente imposible sacar el coche del barrizal. Hacemos el resto del camino andando.

Por el camino Iván comenta algo sobre las perras de Javi. Por lo visto tiene una bastarda de Rottweiler que pesa ochenta kilos. Eso acojona un poco.

Cuando llegamos a la cancela, hay una perraca enorme que nos recibe ladrando.
- ¿Y ésta es la perra bastarda?
- No, ésta es la pequeña.
- Ahm.

La otra perra no dio señales de vida en toda la noche (estaba por ahí durmiendo), pero Luna, la pequeña, se mostró bastante cariñosa.

La finca de nuestro colega Javi estaba bastante aislada de la civilización, sin agua corriente, sin electricidad, sin gas... "Cojonudo, Aventura en África" pensé. Pues no, estaba muy equivocado... en África no hace un frío de tres pares de pelotas. Aquí los grajos volaban a trompicones, qué narices, es que ni siquiera despegaban.

La noche no había hecho más que empezar...

martes, marzo 01, 2005

nueve de cada diez personas son el noventa por ciento

La mayoría de la gente piensa que la mayoría de la gente es tonta.
Yo todavía no he hablado con ningún tonto.
¿Qué te hace tan especial para estar por encima del resto?

viernes, febrero 25, 2005

Ingeniería del Software en la Universidad

ó el arte de hacer el paripé.
Este artículo es una pequeña reflexión sobre lo que debería ser la Ingeniería del Software y lo que luego realmente es en el ámbito académico.

Para aquellos que no sepan qué es la Ingeniería del Software, se puede resumir brevemente en que es la disciplina que trata sobre cómo hacer Software (es decir, programas informáticos) usando técnicas de Ingeniería, siguiendo un proceso y unos estándares (por contraposición al desarrollo artesanal) para conseguir productos software de calidad y con los plazos y costes previstos.

¿Con qué nos encontramos en la Universidad? Básicamente con un "sálvese quien pueda". Chavales corriendo a la desbandada para cumplir plazos de entrega atroces, sin poner atención a lo que hacen, porque lo único que hay que justificar es un volumen de trabajo que se mide al peso sobre la documentación.

Recuerdo la primera asignatura introductoria a la Ingeniería del Software, en la que enseñaban a numerar las líneas de código de forma conveniente para hacer unos GOTO muy molones y a diseñar formularios mucho tufillo a los tiempos de COBOL. Aquella asigntura era el no-va-más, la impartía un carcamal salido que claramente favorecía a escotes y minifaldas. Vi a tías muy inútiles aprobar esa asignatura en revisiones a puerta cerrada, mientras que yo caía miserablemente por tener un poco de criterio y haberme permitido el lujo de llevarle la contraria al profesor en público. Aquel indivíduo me saludaba con una sonrisa malévola por los pasillos, seguramente pensando "tu culo es mío, chaval...". Al final aprobé la asignatura, creo que debido a que confundió mi examen con el de otro compañero que se llama de forma parecida (y que obviamente suspendió). Aún después de haberme aprobado me seguía sonriendo de forma maliciosa, seguramente confundido por su error.

Del siguiente par de asignaturas relacionadas con la Ingeniería del Software guardo mejores recuerdos. Nos enseñaron a hacer buenos diseños con UML, patrones, la metodología USDP, a seguir un estándar de documentación (el de la ESA) y también a ser críticos con el trabajo propio y ajeno. Ahí algunos aprendimos a hacer las cosas bien (o al menos intentar hacerlas, y si no se podía intentar justificarlo), pero otros mostraron una asombrosa capacidad para vender motos. Ahí es donde se vió quienes tenían madera de ingeniero, preocupándose por el diseño hasta el más mínimo detalle, mimando los diagramas y la redacción de los requisitos... y también quienes tenían madera de Minglanillez, que mostraban una caja de huevos y te decían que eso era un prototipo (gracias a Fuckowski por ser fuente de inspiración constante). Como los de los huevos no valen para ingenieros, seguramente acaben en algún puesto directivo donde estorben lo menos posible y cobren el máximo admisible.

La última asignatura de Ingeniería del Software que he tenido ya ha sido la repanocha... parece que ha sido un cursillo de Word, en el que de lo único que te tenías que preocupar era de presentar unos documentos bonitos y muy gordos. Se suponía que nos iban a enseñar a hacer estimación de proyectos, planificaciones, gestión de recursos... ¡pero no! ¿para qué? ¡si es más fácil romperle el ojete a los chavales con una cojo-práctica en la que el esfuerzo de corrección es mínimo porque se hace con una báscula! ¡así están distraidos y van dilatando el ano un poquito más, que falta les hará cuando trabajen!

Me jode enormemente esa gente que vive en el mundo de las piruletas, que se creen demasiado importantes para siquiera plantearse si la mierda de dibujo que ellos llaman diagrama tiene alguna coherencia, porque ya vendrá alguien detrás que hará que funcione. Cuando uno hace un diseño debería pensar que es él al que le va a tocar implantarlo... como en aquel anuncio de coches en el que decían que los ingenieros que los diseñaban pensaban en sus propias familias al crearlos.