sábado, agosto 01, 2020

Perfiles Covid-19 (Vol II): conspiranoicos y acólitos de Fernando Simón

Los conspiranoicos

Este grupo de gente realmente no es nuevo, llevan toda la vida entre nosotros y aprovechan cualquier oportunidad para deleitarnos con las ideas más peregrinas.

Vamos a pegarle un repaso a algunas de ellas:

El sars-cov-2 ha sido creado mediante ingeniería genética

Sinceramente, no tengo ninguna prueba al respecto para confirmarlo ni para negarlo. Los laboratorios de todo el mundo dicen que el origen del virus parece completamente natural, así que a no ser que estén todos en el ajo (como en cualquier buena conspiración, obviamente), lo más razonable es pensar que así es.

Lo que sí sabemos a ciencia cierta es que los virus llevan entre nosotros desde que existe vida en la tierra y que hemos sufrido pandemias similares mucho antes de que pudiésemos manipular genes.

El 5G causa el covid-19

Esta es graciosa, se basan en que hay cierta correlación entre el despliegue de antenas 5G y las infecciones de covid-19.

Supongo que nadie les explicó en el colegio que correlación no implica causalidad.

¿Cuáles son los sitios donde se necesitan redes de telefonía más rápidas y que son capaces de dar servicio a más gente? ¿Cuál es uno de los mayores factor para la propagación de enfermedades infecciosas entre humanos?

Exacto. Ambos fenómenos están relacionados por una tercera variable, que es la densidad de población.

China estaba ocultando el covid-19

A pesar de que los chinos no sean el mayor ejemplo de transparencia del mundo, hay una cosa que es innegable: realizaron un despliegue sanitario y logístico sin precedentes a finales de Enero/comienzos de Febrero, que fue cubierto por todos los medios internacionales.

Yo a eso no lo llamo ser discreto precisamente.

El covid-19 lleva entre nosotros desde el verano de 2019

Esto es difícil de digerir, por el sencillo motivo de que es una enfermedad muy difícil de contener. Un único caso te desemboca en miles en un par de meses a no ser que se tomen medidas, como ya hemos visto suceder en distintos momentos y lugares; muchos de ellos con síntomas bastante llamativos.

Es imposible que algo así pase desapercibido durante medio año, a no ser que el virus no mostrase síntomas en el 100% de los casos y de repente mutase para convertirse en un hijo de puta. Eso se puede hacer en el Plague Inc. (ahí os lleváis gratis un consejo de estrategia para el juego), pero en la vida real parece demasiada casualidad y habría un rastro en el árbol genealógico del virus que lo confirmase.

Los acólitos de Fernando Simón

Hay un fenómeno que nunca deja de sorprenderme: los vendedores de humo que de algún modo consiguen embaucar a la gente y llegan incluso a suscitar veneración.

Son múltiples las encarnaciones posibles de este fenómeno, así que vamos a proceder a examinar algunas.

Por una parte tenemos al pseudo-intelectual que consigue encadenar palabras rimbombántes una tras otra, sin que con ello se produzca la transmisión de ninguna idea. El efecto de su farragosa verborrea en su audiencia es el mismo que el de las luces largas a un conejo en medio de la carretera. Los pobres gazapos, deslumbrados y desconcertados, con tal de no admitir que no tienen ni puta idea de qué va lo que acaban de escuchar se desharán en elogios ante la genialidad del orador. Si se ejecuta correctamente, se puede llegar hasta catedráfico de filosofía.

El siguiente tipo es todo lo contrario, tiene un vocabulario mucho más limitado y repetitivo, pero a diferencia del anterior sí que transmite un mensaje que es tremendamente simple (además de erróneo en la mayoría de los casos). La audencia entrará en sintonía automáticamente con el orador, ya que se trata de alguien a quien por fin pueden entender. Llevado a la práctica con maestría, se puede llegar a ser presidente de los Estados Unidos.

Por último tenemos al que se hace querer gracias a la magia de la conveniencia ideológica. Éste ser no tiene ningún mérito ni virtud más allá de saber arrimarse a quien debe y no molestar; así puede disfrutar de la simpatía compartida de millones de fanáticos que lo apoyarán mientras no caiga en desgracia a ojos del líder.

¿En qué me baso yo para sostener que debería dimitir (junto con el Ministro de Sanidad)?
- Han subestimado constantemente la gravedad de la situación (y lo sigue haciendo).
- Desaconsejaron el uso de guantes y mascarillas (por el único motivo de que no supieron garantizar el stock para los sanitarios).
- Él mismo se contagió al comienzo de la pandemia (consejos vendo que para mí no tengo).
- La norma de actuación general ha sido la pasividad (la famosa "fase de contención" que consistía en no hacer nada).

El Capitán a Posteriori

Muchos de estos hinchas de Fernando Simón se escudan en memes para intentar ridiculizar cualquier crítica, como el "Capitán a Posteriori".

Me gustaría tener un notario siempre a mi lado para que diese fe de las cosas que he dicho en qué fecha y poder darles en los morros a esos mamacallos; pero desgraciadamente las palabras se las lleva el viento y es muy difícil probar que tú sí supiste prever la que se nos venía encima. Lo más parecido es algún post de ForoCoches en el que participas en una porra de predicciones y aciertas, pero esos mensajes se los acaba llevando Hitlario también (cualquiera que haya participado en la plataforma se habrá percatado del notable incremento del "Tema especificado no válido" cuando intenta acceder a hilos antiguos).

Pero aunque yo me hubiese equivocado en todo; resulta que ese no es mi trabajo. No estoy cobrando un sueldo para predecir y prevenir enfermedades infecciosas. Por eso no se me puede exigir a mí que acierte y excusar a Fernando Simón.

El Gran Héroe Africano

Otra línea de defensa típica a la que suelen recurrir los zelotes de Fernando Simón es apelar su labor humanitaria en África. Voy a ser directo aquí: me suda la polla cuántas vacunas pusiese o cuántas veces le quitasen el bocadillo los guerrilleros; eso no te habilita en absoluto para dirigir el centro de prevención de enfermedades infecciosas de un país.

Como mucho, estamos ante un ejemplo excelente del Principio de Peter.

El Tipo Tranquilo

No es menos frecuente que se aluda al carácter calmado y agradable de Fernando Simón para defenderle. Que sabe tranquilizar a la gente dicen. Pues la próxima vez que necesite un monitor para un curso zen de relajación le llamamos.

El Preparao

¿Qué tienen en común Felipe VI, Mariano Rajoy y Fernando Simón? Que todos ellos están muy bien formados, y así lo han demostrado siempre en el ejercicio de sus funciones.

El Impotente

Esta me encanta. Dicen algunos que Fernando Simón realmente no tiene culpa de nada, porque sólo hace lo que le dicen los políticos.

Esto es a lo más bajo que puede llegar alguien que ha cursado la carrera de medicina. Su deber es velar por la salud de la gente antes que por los intereses políticos, o si no dimitir. Y que no me vengan con que sería el único tonto que lo hace, porque Yolanda Fuentes dimitió como directora de Salud de la Comunidad de Madrid.

¿O acaso es un simple portavoz venido a más? Si ese es el caso, al menos podrían haber escogido a alguien que tenga una voz más agradable y no se parta de risa mientras había gente muriendo del orden de centenas al día.



Si te encuentras con alguno de estos acólitos, la forma más sencilla de desarmarlos es simplemente preguntar ¿Qué tendría que suceder para que valorases como mala la gestión de la pandemia? No van a poder contestar, porque es algo que nunca han pensado. Su único baremo para calificar una gestión como mala o buena es el color de quien gobierna; los mismos pedían que rodasen cabezas cuando se sacrificó un perro con la "crisis" del ébola (maravillosa actuación también entonces de Fernando Simón, traerse a Madrid a gente infectada de uno de los virus más contagiosos que existen).

1 comentario:

  1. Con Fernando Simón se ha dado más que nunca la falacia de autoridad (elevada a felación de autoridad). Cómo lo vas a criticar si no eres médico. Pues porque tengo 2 ojos en la cara y veo lo que está haciendo mal. Capitán a posteriori. Bucle on.

    He tenido varias discusiones bastante agrias con mi mujer al respecto de la gestión. Su cara cuando se ha enterado de que el comité de expertos era inexistente... te la puedes imaginar. No se podía saber, soy un capitán a posteriori, pero la noche en el sofá me la jugué por decir la verdad en su momento.

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