miércoles, septiembre 06, 2006

Eurotrip 2006 - Parte II: Bélgica, Holanda y Alemania

Habíamos dejado el relato en Calais, donde el Canal de la Mancha, y justo ahí es donde habíamos también dejado nuestra cordura, ya que en contra de todo sentido común decidimos continuar nuestra marcha de madrugada hacia Brujas...

Paramos en una gasolinera para comprar un mapa de los paises bajos y alguna poción mágica (a partir de aquí, estaría continuamente al borde de intoxicación por sobredosis de bebida energética... menos mal que en Francia está prohibido el Red Bull, que si no ya me habría dado).

Brugge (Brujas)

Llegamos a Brujas bastante tarde (o muy pronto, según se mire), así que decidimos hacer la jugada de dormir en el coche. Paramos en un parking "gratis" (sí, qué tíos, nos lo ponen en español para que no nos confundamos) y nos echamos la manta. A mí me tocó el lado del copiloto, y creo que incluso le empecé a coger el gustillo.

Cuando nos despertamos nos fuimos a buscar la oficina de turismo, que merece la pena destacar lo bien montada que estaba. A parte de los expendedores de planos por 0,50 € (qué cabrones, que en todos los sitios que visitamos en Francia eran gratis), había unos "turn-o-matic" en los que seleccionabas el idioma en el que querías que te atendiesen y te iban dirigiendo a mostrador adecuado con indicadores digitales... la leche.

La ciudad está bien, aunque choca un poco ver tanto ladrillo en edificios antiguos (es que una catedral si no es de piedra no luce).

Sobre las belgas, cabe decir que aunque no son especialmente guapas, son muy pechugonas.

Amsterdam

De Amsterdam lo mejor que conocemos son las carreteras de circunvalación (la A9 y la A10, que vienen a ser como la M-30 y la M-40...).

Cuando llegamos las pasamos un poco putas para encontrar una oficina de turismo abierta, así que nos fuimos a la del aeropuerto (que era la que cerraba más tarde), para lo cuál tuvimos que usar un parking por el que nos cobraron unos 5 € por media hora. Además, si en Brujas los planos costaban 0,5€ en Amsterdam eran 2€.

El chico que había en la oficina de turismo nos dijo muy amablemente que el hotel con habitaciones libres más barato en ese momento costaba unos 170€ la noche. Decidimos que había llegado el momento de probar la tienda de campaña. Por suerte, nos dieron (gratis) una guía con los campings de la ciudad. Hay que reconocer que hacer acampada en Amsterdam es una buena opción, ya que hay bastantes campings que están en la zona urbana (juas, no me imagino yo un camping en medio de la Casa de Campo, ahí con las putillas, los proxenetas y los yonkis... ¡¡¡coño, si en Amsterdam también hay putillas y yonkis por todas partes!!! xD).

Tras una localización fallida del camping al que queríamos ir (es lo que tiene cuando PD me dice que vayamos a uno y yo le indico para llegar a otro). Al final fuimos al camping que quería PD (Vliegenbos), pero nos pareció que tenía mejor pinta el que habíamos visto antes por error (Zeeburg), es lo que tiene la publicidad engañosa.

Cabe destacar que en camping a PD le apagaron las luces del servicio (que además eran azules fluorescentes como en las discotecas) mientras estaba cagando (muy estrictos con el horario los cabrones).

Una vez acostumbrados a dormir en el coche, pudimos comprobar que dormir en la tienda de campaña no representa ninguna mejora sustancial en confort.


Por la mañana fuimos a visitar la ciudad. Nos dimos cuenta de que también nos habían engañado con lo de que el camping estaba a 15 minutos andando del centro. Por el camino, comprobamos que las putas bicis no sólo son molestas cuando vas en coche (de lo que nos habíamos percatado nada más llegar), sino que también son un peligro para los propios peatones (ja, se creía el tío de San Sebastián que corríamos un riesgo ir por el carril bici... debería ir a Holanda).

Para cruzar el canal gordo (que no tengo ni puta idea de cómo se llama), pillamos una especie de ferry al final de la calle Meeuwenlan. Como no vimos ninguna taquilla, ni máquina expendedora de billetes ni revisor alguno, indujimos que era gratis. Para estar más seguros, le pregunté a un chaval que por sus patillas era indudablemente español... algo bastante estúpido, porque cualquier español que no se vea obligado a pagar por algo, estará inexorablemente convencido de que es gratis (así es como ha funcionado la selección natural en España durante muchos siglos y eso no cambia aunque uno salga de viaje).

En la otra orilla estaba la Centraal-Station (son ganas de fastidiar poner dos aes donde el resto de la gente sólo tiene una), donde se empezaba a vislumbrar que Amsterdam tenía más vidilla que el resto de ciudades que habíamos visitado. Estabamos muy curiosos por ver los famosos coffee-shops (no, hijos míos, ahí no venden café) y teníamos dudas sobre si sería complicado encontrarlos... qué equivocados estábamos, nada más dar dos pasos sólo veíamos establecimientos relacionados con el cannabis y las setas alucinógenas a ambos lados de la calle.

Para encontrar a las putillas en los escaparates tuvimos que andar un poquito más (hacia el Este, creo). Lo hicimos un poco al tuntún, porque habíamos perdido la guía de Holanda que traía PD, y en los planos no pone en letras grandes y rojas "LAS PUTAS ESTÁN AQUÍ". Hay que guiarse por el olfato. Y hablando de olfato, Amsterdam no huele tanto a mierda como Venecia... será por la temperatura, aunque hacía un tiempo muy agradable.

Köln (Colonia)

Lo más cachondo del viaje fue sin duda el momento de cruzar la frontera de Holanda con Alemania. En cuanto vi el letrerito de que la limitación de velocidad en las autobahn es realmente una recomendación, le empecé a dar caña al buga. Al minuto de estar en Alemania, me doy cuenta de que nos está siguiendo la policía.
- Mira, nos están siguiendo.
- Coño, ¿desde cuando?
- No sé, supongo que nada más cruzar la frontera. Espero que no nos paren.
- No llevan las sirenas ni nada encendido...
- Oye, ¿dónde tienes el costo ese que pillaste en Amsterdam...?

En ese momento, nos dan las largas y ponen las sirenas. Pongo el intermitente para apartarme en un desvío, pero como iba demasiado follado considero que no puedo frenar tan rápido como para desviarme con seguridad, así que pongo el intermitente hacia el otro lado para indicarlo y sigo.

Parece que eso les mosqueó bastante, ya que se pusieron a mi lado, me sacaron un cartelito luminoso que ponía STOP y me gritaron unas cuantas cosas que supongo que signficarían "para, hijo de la grandísima puta o te vuelo la cabeza". Le hice el gesto de señalar al arcén para preguntar si me paraba ahí mismo y asintieron con la cabeza.

Con el coche detenido, se acerca un übermensch con la mano en la pipa y le saludo con un castizo "Gutten tag!" (que era por la tarde). El tío va y me pregunta "speak english?", así que supongo que no sería tan castizo como yo pensaba; le dije que sí.

Nos pidió el documento de identidad, mi carné de conducir y la documentación del coche.

En ese momento no me di cuenta, pero creo que la canción de Weezer "Hash Pipe" no es la más adecuada para que esté sonando en la radio cuando te para la policía alemana tras cruzar la frontera con Holanda.

El amable policía nos indicó que les siguiésemos, porque no era seguro parar en el arcén de la autovía (donde recordemos que está recomendado ir a 130 Km/h). Les seguimos hasta un desvío y le dije a PD que por sus muertos que tirase el puto costo por la ventanilla, que nos va a buscar un disgusto.

Cuando paramos, me pidieron que bajase del coche y me estuvieron preguntando de dónde éramos (españolitos), que de dónde veníamos (cagada responder Amsterdam, como también puede que lo fuese decir que veníamos de Normandía, de ver dónde les dieron bien por el tracas 60 años atrás), a dónde íbamos (Köln, aunque luego ellos repitieron de forma más castiza), que cuál era el sentido de la vida (42)... luego vino la pregunta del millón: ¿Habéis comprado algo ilegal en Amsterdam?. Como a mí no me gusta mentir a la autoridad, les dije, que sí que habíamos entrado en un coffe-shop, que nos habíamos tomado unas birras y que mi colega se había preparado un cigarrito de la risa.

Parece que eso les hizo todavía más suspicaces, porque por lo visto no es normal que vendan alcohol en los coffe-shops. A lo mejor las cervezas eran sin alcohol, yo qué sabía. Luego se pusieron a indagar sobre cuánto había pagado PD por su canutillo. Dijo que 10€. Obviamente, ellos sabían que con 10€ daba para más de un porro, así que PD concretó que no le gustó y tiró el resto (lo cuál era cierto en parte).

Los maderos procedieron a registrar el maletero (que iba a presión), abriendo todas las mochilas y echando un vistazo general. Luego miraron dentro del coche y para nuestro acojone, encontraron una bolsita de bolitas de limón, que parecía cualquier cosa menos ambientador. Cuando lo vimos (a dos metros de separación del coche) no teníamos ni puta idea de qué podía ser y empezamos a temernos lo peor... que los tíos nos habían metido droga para hacernos comer un marrón del 15, como en más de una película de esas de cárceles en Turquía o Tailandia.

Nos llamaron para que nos acercásemos y me enseña la bolsa preguntando que qué es eso. En cuanto la reconocí suspiré aliviado. Pero no sabía cómo cojones se dice ambientador en inglés (y mucho menos en alemán)... y cualquier gesto que hiciese de oler con la nariz iba a ser peor. Así que chapurré nosequé de "lemon air fresher" y parece que me entendieron (ambientador se dice "freshner".

Una vez que pasó el momento de tensión, les dije que menudo susto que me había llevado, que pensaba que nos habían metido droga... entonces pusieron esa cara seria que sólo saben poner los alemanes y preguntaron: ¿Creeis que alguien ha podido introducir droga en vuestro coche?. Le dije que no me parecía probable, aunque lo había tenido aparcado al aire libre y fuera de nuestra vista durante toda la noche y por la mañana. Así que nada, tocó inspeccionar también el motor.

Luego cuando ya se acabaron de convencer de que éramos unos pringados que hacíamos turismo y no unos peligrosísimos narcos, se pusieron en plan paternalista, que si no estábamos haciendo muchos kilómetros (no, señor agente, nos vamos turnando y nos paramos a descansar cuando estamos fatigados), que qué impulsaba a unos chavales jóvenes a meterse en un coffe-shop en Amsterdam (¿y qué coño impulsa a todos los guiris alemanes a ir a los toros en España? esa hubiese sido una respuesta cojonuda, pero al final hubo que decir que nada, la curiosidad por ver algo típico), que por qué teníamos 2 apellidos, que si las mujeres en España conservaban el apellido cuando se casaban... esas cosillas. Luego nos indicaron cómo seguir para Köln (con pirula incorporada para volver a la autopista, por lo que pregunté varias veces que si era así) y nos dijeron que a pasarlo bien, chavalotes.

Continuamos la marcha y al cabo del rato llegamos a La Ciudad del Pecado (así la llaman unos colegas). Como siempre, dimos unas cuantas vueltas hasta que encontramos un sitio para aparcar que parecía céntrico y no tenía parquímetros (milagro! milagro!).

Nos dimos un pirulillo para ver lo que habíamos venido a ver: la catedral. Qué cojo-catedral. La leche. Pero qué digo la leche, ¡la releche!. Y eso que ya estábamos hartos de ver catedrales en Francia, pero esto se salía de los cánones. Qué tocho. Y qué bien proporcionada al mismo tiempo. Y qué elegante, como sólo el gótico puede serlo. Lo único que la jode es que está demasiado rodeada por edificios.

Nos acercamos a la estación de trenes que está al lado a cenar algo. Me moló recordar cómo se decía "dos" en alemán (zwei o algo así) para pedir las coca-colas.

Como después de esa calurosa bienvenida que tuvimos no nos apetecía mucho seguir en Alemania, pillamos la autobahn pabajo y pisamos a fondo el acelerador. No fue tan fácil, porque salir de Colonia tuvo sus complicaciones. Paramos en una gasolinera a pillar un mapa (que por cierto, son mucho mejores los gabachos de Michelin que los teutones de la Shell) y yo aproveché para cagarme en Alemania.

Lo de conducir de noche por las autopistas alemanas mola. Vas a 150 Km/h adelantando a un grupo de camiones y en cuanto te descuidas un momento, un BMW que debe ir a 200 Km/h (porque hacía 5 segundos que miraste por el retrovisor y no estaba ahí) te da las largas para que te apartes.

He de añadir que las carreteras alemanas no es que sean la leche. El asfalto está en unas condiciones normales y normalmente sólo hay 2 carriles. Eso sí, los carriles son más anchos de lo que es normal España y tienen arcenes muy generosos.

De vuelta por Francia

Conseguimos salir de Alemania bastante rápido (es lo que tiene cuando el país no es de por sí muy grande y te dejan ir a toda leche) y llegamos a Francia por la zona de Alsacia, donde paramos en una gasolinera para echar un sueñecito.

Por la mañana sin mucha historia continuamos el viaje, parando un par de veces. Una para echar caldó en una gasolinera rural de esas que parecen sacadas de películas como "La Matanza de Texas" ó "La Matanza Canibal de los Garrulos Lisérgicos" y otra para comer en un McDonalds y terminar de llenar el depósito en una gasolinera de Carrefour (1,06€/l creo) que había al lado.

Mucho puerto de montaña es lo poco que recuerdo ya.

De vuelta en España


Hale, se acabó de contar gilipolleces, que ya sabemos todos que Spain is Different, pero como en casa en ningún lado.


Efectivamente, si estabas buscando fotos no hay porque es muy aburrido seleccionarlas y subirlas.

3 comentarios:

Morgote dijo...

A ver, a ver... que yo me entere... un viaje por media europa, con colegas, en un coche... y lo único que habéis hecho es ver iglesias???... pero vamos a ver... si Amsterdam es la capital del vicio!!!. Coñeeee, cuenta historias de borracheras, de dos francesitas subiéndose al coche para revisar la caja de cambios, de unas guarras holandesas que os invitan a su casa a comer setas!!!!...cosas así, carajo!. Y encima sin fotos de la supercatedral de Köln... manda huevos!

Por cierto... así pa hacer cuentas... cuantos kilómetros habéis recorrido?.

fortran dijo...

No sabría decírtelo con exactitud, pero entre 5.500 y 6.000 kilómetros...

La verdad es que no hubo demasiado vicio porque lo más parecido a ligar a lo que nos daba tiempo era gritarles a las pibas "CHOOCHOOOO!!" por la ventanilla del coche al pasar xD

En fin, pensemos que esto ha sido una vuelta de reconocimiento; la próxima vez que salgamos lo haremos con:
1. Más tiempo.
2. Más pasta, mucha más pasta.
3. Un coche más grande, mucho más grande... incluso a lo mejor alquilamos un camión.
4. Cantidades industriales de alcohol (bueno, ya las llevábamos, pero no nos dio tiempo a beberlas).
5. Cantidades industriales de condones.

Y hay que volver habiéndolo gastado todo :-D

ALFIRA dijo...

Nuestra experiencia en el camping VLIEGENBOS ha sido horrorosa. Llegamos a las 17.00 al camping y pagamos por anticipado 4 noches, a las 3 de la mañana nos despertó uno del camping, pegando golpes en la tienda diciendo que nos habíamos puesto en una zona cerrada (en ningún sitio ponía que no se podía acampar) y nos dijo que en 20 minutos teníamos que mover la tienda, le dijimos que nos moveríamos al día siguiente porque no eran horas y la gente estaba durmiendo y nos dijo que eso a el no le importaba y nos empezó a arrancar la tienda a golpes, cuando mi novio intento impedirlo le empujó y le tiró al suelo. Iba con un perro enorme para asustar más, a pesar de que los perros están prohibidos en el camping. Recogimos la tienda porque nos daba miedo de que volviera y nos rompiera algo y dormimos en el coche. A la mañana siguiente fuimos a recepción a quejarnos y fue casi peor, nos trataron de muy malas maneras, no quiso darnos la hoja de reclamaciones y cuando dijimos que nos íbamos con una gran sonrisa nos dijo que no nos devolvía el dinero, aun así preferimos perder el dinero que volver a ver la cara a esos dos personajes. Es el camping más caro de Ámsterdam, te hacen acampar a todos apiñados aunque esté todo el camping libre. No lo aconsejo buscad otro camping que todos están bastante cerca de la ciudad, son mas baratos y te tratan como a personas. Que nos os fastidien la vacaciones, he visto en otros foros a gente que le han tratado igual de mal
Esa noche que estuvimos además hubo varios robos, claro se preocupan más de molestar a los clientes que de la seguridad