lunes, agosto 25, 2008

Cuando la ficción quiere suplantar a la realidad

Hoy estaba viendo la tele un rato y zapeando me he encontrado con un episodio de la serie JAG, esa que parece Juzgado de Guardia pero con militares... Ha sido impresionante ver cómo han utilizado un programa de entretenimiento para hacer propaganda política sobre la invasión de Irak y de paso ridiculizaban al Tribunal de La Haya, tachándoles de corruptos e intrometidos.

Alguna otra vez que pasé unos minutillos viendo algún trozo de episodio de la serie me había preguntado cómo podía una producción cutre para TV tener tanto portaaviones, cazas y demás parafernalia que no parecía de cartón piedra, así que ahí estaba la respuesta: el tío sam ponía la pasta y los medios, a cambio de que le hiciesen una limpieza de imagen en la pequeña pantalla.

No deja de impresionar lo diversificadas que están las técnicas de maquinaria del ejército para cumplir sus objetivos, que pasan desde cargarse a periodistas que graban cosas que no deben, hasta meter su versión de los hechos en culebrones.

Volviendo a un tema de algo más de actualidad, como el reciente accidente del vuelo de Spanair, uno se plantea varias cosas... la primera, ¿cuánto tardarán en sacar el mini-serial o película de bajo presupuesto sobre el accidente del vuelo JK5022 (ya hemos visto el de Biescas, el de Miguel Ángel Blanco, el del 11M, el de El Solitario, algunas cuantas pelis sobre el 11S...)? Porque mucho rollo de autoregulación, sentencias judiciales sobre qué se puede o no se puede emitir, pero al final lo que cuenta es hacer caja, con fotos y videos reales o si no, pues inventados.

Pero el tema de no herir las sensibilidades es bastante jodido, porque cada uno tiene las suyas... parece que hay una gradación del morbo que va, por poner un ejemplo, desde películas bélicas basadas en hechos históricos, como "Enemigo a las Puertas", películas basadas en tragedias reales. como "Viven", y luego que no sabría muy bien cómo catalogar (a lo mejor como "género de sucesos").

Supongo que la diferencia estriba en el grado de control que tienen los protagonistas sobre sus vidas y sus actos. No es lo mismo narrar una historia épica de alguien que lucha por la libertad o contra un entorno adverso e implacable, que la de unos pobres mártires que reciben un tiro en la nunca o vuelan por los aires sin poder hacer absolutamente nada para evitarlo. Las primeras interesan porque sirven de ejemplos de superación, nos hacen ver la fortaleza del ser humano; las segundas son una mezcla entre un programa del corazón sobre las vidas de gente anónima que tuvo la mala suerte de estar en el sitio equivocado en el peor momento y una ejecución en diferido.

Retomando el asunto de cómo afrontan las noticias los medios, me parece que hay una especie de código o acuerdo tácito que les lleva a dar los primeros informes optimistas e ir dejando para después la carnaza (así les cunde más, supongo). Yo todavía no me creo que Miguel Ángel Blanco siguiese respirando cuando lo encontraron con dos tiros en la cabeza. Tampoco me creo que después de ver 4 trenes reventados en hora punta las primeras noticias indiquen que sólo hay heridos. Y me cuesta mucho creer que cuando un avión se convierte en una enorme bola de fuego alguien pueda pensar que es un incidente sin víctimas mortales. Aunque es más probable que sean las llamadas fuentes oficiales las que tienen esa actitud conservadora, para que la gente esté pendiente del televisor en lugar de salir a tomarse la justicia por su mano (como pudo haber pasado en el secuestro y asesinato de M. A. Blanco).

Hay un dato que me resulta curioso que nadie haya asociado todavía (ni como hipótesis remota) con la pérdida de control del aparato: muchos de los pasarejos estaban utilizando sus teléfonos móviles... supongo que cuando piden que se apaguen durante el despegue y el aterrizaje porque pueden interferir con el instrumental de vuelo no es algo arbitrario. Sería una ironía tremendamente macabra que precisamente el hecho de avisar a los familiares de que el avión tenía problemas fuese lo que desencadenase la tragedia. Espero que las causas reales fuesen otras, porque esa explicación sería la peor posible para consolar a los que quieren saber qué causó la pérdida de sus seres queridos...

Resumiendo: no estéis muy receptivos cuando os sentéis a ver la televisión, que la mitad de las cosas que nos cuentan tienen pinta de estar sesgadas y en la otra mitad salen Belén Esteban y Anita Obregón.

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