martes, agosto 31, 2004

Juegos olímpicos u osúcicos

Aprovechando que ya se han clausurado las Olimpiadas de Atenas voy a comentar algunas cosas que me han llamado la atención.

La primera es la indignación que mostraban los medios cuando no llevábamos ni una medalla... pero cínicos cabrones e hijos de puta! si no hacéis más que poner fúrgol a todas las putas horas! por favor, que no me vengan ahora con que si los resultados no son buenos, porque en este país cuando sale en mamón de "los deportes" se dedica a hablar de fútbol; a lo sumo hace alguna referencia a los Grizzlies si han ganado o a Fernando Alonso si se trata de Tele5.

Otra cosa que me ha desilusionado mucho son los cantazos que han dado un montón de deportistas con el dopaje. Habría que hacer algo con eso. Una buena solución sería legalizarlo. No, mucho mejor sería hacer obligatorio el dopaje. Así sí que veríamos caer las marcas una detrás de otra. Ahora están hablando incluso del dopaje genético... la leche, tendríamos a seres creados específicamente para reventar records. Algo así como el hombre de 6 dedos en cada mano que tocaba el piano en Gattaca. Me apunto ésto para luego sacar un post específico sobre ingeniería genética, células madre y demás cosillas relacionadas.

También es curiosa la variedad de deportes que hay. Algunos creo que no tienen nada que ver con el espíritu olímpico, ya sabéis, eso del "citius, altius, fortior"... como los de tiro con armas de fuego. Que los griegos no tenían armas de fuego, leñe. Luego la gente protesta por el salto con cama elástica. ¡¡¡LA LUCHA EN EL BARRO!!! eso sí que tenía que ser deporte olímpico.

Coñas marineras aparte, creo que los deportes que realmente deberían estar en las olimpiadas son los que tienen marcas que se pueden cuantificar de manera objetiva. Primero porque así se puede ver quién corre más rápido o salta más alto y uno puede compararse con todos los atletas de la historia. Segundo porque así no habría cantadas como la de los jueces valorando el ejercicio de anillas de Alexei Nemov...

Resumiendo: que las olimpiadas actuales son márketing, márketing y más márketing. Una lástima que ni siquiera sirvan para parar las guerras mientras se celebran.

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